Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

Historias de MierdaHay un período de mierda en la vida de todos en los que es más probable que lo normal el que te pasen weas pencas.

Según yo, ocurre cuando uno está en el colegio, entre 4º y 6º básico. Cursos de mierda durante los cuales las compañeras que eran lindas pasan a crecer y ponerse feas, ya que usualmente crecen mucho más rápido pa’rriba que pa’delante, y uno se pone más aweonao de lo habitual, habla más estupideces de lo acostumbrado e inventa historias completamente estúpidas para intentar impresionar a los compañeros.

No sé por qué chucha pero la mayoría de las historias en las cuales un compañero de nosotros se hace caca en los pantalones en plena jornada escolar (y por qué no decirlo, uno mismo) ocurren durante los mentados años.

Y fue durante uno de esos en los que el Matías fue víctima de tamaño infortunio. Era un día jueves, con un horario de lo más apestoso, en el cual entrábamos a clases a las 07:50 horas (si señores, en mi colegio se entraba a esa hora, de modo de no tener que mamarse la apestosa congestión vehicular que azota a esta ciudad mañana tras mañana) y la hora de salida era a las 16:45. Es decir, más horas que la chucha, en las cuales no había mucho lugar donde ir a echar un buen cagón ya que los baños de los alumnos aparte de ser cerdos, no tenían ni un puto confort.

Obviamente los más avezados (o bien los que cagábamos más) conocíamos baños “privados” donde ir a hacer una buena descarga de heces fecales. Lamentablemente la factibilidad de ocupar dichos baños era algo complicada debido a que en más de una ocasión los funcionarios del colegio a quienes les correspondía utilizar ese reducto higiénico (que sí contaba con papel y con jabón, además de una agradable privacidad y limpieza) nos pillaron chanchitos intentando ingresar y nos echaron cagando amenazándonos de sapear con el inspector general, una amenaza bastante contundente por esos años.

Transcurría el recreo de media mañana (11 am aprox) y el Mati me comenta que está que se caga, pero lamentablemente no alcanzaba a ir al baño ya que el timbre para volver a clases habría de sonar en no más de 2 minutos. Le dije que cagó nomás, y que se esperara a la hora de almuerzo para pegarse una escapadita y poder liberar a Willy en el “baño del director”, que era como se conocía al baño descrito en el párrafo anterior. Llegó la hora de almuerzo y este weon no paraba de moverse de un lado a otro para intentar paliar sus desesperantes ganas de cagar, le dije que fuera al baño “privado” y me dijo que no porque la semana pasada habían pillado a un weon ahí y lo habían suspendido, así que se aguantaba nomás.

En la clase de después de almuerzo este pobre engendro ya tenía los ojos desorbitados, el mojón que estaba alojado en su intestino estaba a punto de causarle una peritonitis producto de una explosión mierdal. Le complicaba mantenerse quieto en su asiento y no podía hacer nada más que mirar la hora para contar los minutos para la salida.

Ya cerca de terminar nuestra abominable jornada escolar, este weon estaba al borde del colapso, llevaba más de 5 horas con la tortuguita asomándose y siendo violado por un zurullo que al parecer era de proporciones bíblicas.

Sonó el timbre de salida y nos dirigimos raudos (él más que yo en realidad) al furgón escolar, una vez dentro, este weon ni bien se sienta… y tate. Todo su encomiable aguante se fue a la mierda, literalmente, ya que el pobre Matías acababa de cagarse en los pantalones. Nunca olvidaré su rostro, completamente desfigurado por el horror que estaba sintiendo en sus nalgas. El olor se tornó nauseabundo y este longi me dijo (en voz baja) que la caca le había salido mucho más líquida de lo que pensaba. En eso el transporte escolar comienza a repartir pendejos a lo largo de esta ciudad, y todo quien pasara por el lado o cerca de ese pobre muchacho, se tapaba la nariz y exclamaba. “OOOHHH LA GÜEÁ HEDIONDA OOOHHHHHH!!!!!”, mas nadie logró cachar quién era la desafortunada fuente de emisiones pútridas.

Eso hasta que le tocó bajarse a este weón. Sabiamente se amarró el chaleco a la cintura de manera que nadie pudiera ver la repugnante mancha de mierda en su trasero. Se empieza a bajar del vehículo y el olor comenzó a hacerse más penetrante. Para su mala suerte, se encontraba cerca de nosotros el Chino, el weon más malo y más “molestoso” (término de mierda utilizado cuando uno era pendejo) de todos los 7ºs, y las tallas no demoraron en llegar, teniendo como único objetivo al pobre de Matías. “Parece que este es el que se cagó”, “oye te hiciste caca?”, “parece que pediste porotos pal almuerzo”, fueron algunas de las intervenciones que hizo nuestro burlesco compañero de bus, desatando la risa de todos los demás pendex que quedaban aún a bordo.

Mati hizo caso omiso a las burlas, haciéndose el weon olímpicamente bajó del bus y mientras el tío chofer miraba que hiciera ingreso sano y salvo a su hogar, a cada paso que daba, pensando “vamos wn, vamos, estoy a punto de lograrlo… lo voy a lograr, voy a pasar piola, nadie va a cachar… falta poco, unos metros más y entro a mi casa… es poco weon, es…”, cuando de repente, el Chino culiao se para de su asiento y a viva voz grita:

-CACHEN WEON!!!!! SE LE ESTÁ SALIENDO LA MIERDA POR LAS PATAS!!!!!!!!!!

Tal cual nomás. A nuestra cagona víctima, la caca líquida que abundaba en sus nalgas comenzó a escurrir a través de sus piernas a medida que caminaba dándole la espalda al furgón y a todos nosotros, y sus deposiciones comenzaron a salir por los tobillos, dejando una estela color café tritón en el pavimento. La risotada general fue inmediata, Mati cachó al toque, se dio vuelta a mirar y vio que había dejado una asquerosa huella de aproximadamente un metro de largo en plena vía pública, miró al furgón y notó, con un puchero en su cara, como todos reían descontroladamente mientras lo apuntaban con el dedo.

De nada había servido aguantarse por horas en el colegio ni haber pasado piola en el bus. Todo se había ido a la chucha y su vida escolar nunca habría de ser la misma. Pasó de ser un weon piola a una víctima incansable de las burlas y el bullying. Cada recreo, se paseaba el Chino con su pandilla por nuestra sala, mostrándoles a todos (incluidas las minas que se estaba joteando), quién era al que se le había salido el churrete por las patas. La desgracia fue total y rotunda para nuestro protagonista, quien al final del trimestre no tuvo más alternativa que cambiarse de colegio debido a las constantes y duras burlas y bromas de las que era víctima.

Nunca más se supo de él, pero la leyenda cuenta que la nana tuvo que salir ese día corriendo de la casa a limpiar el mierdal que había dejado este pobre gil en la calle…

Comments

  1. Qué notable historia! Y con cierre decente!

    Oye y que onda tu colegio? Hay que ser muy flayte para no tener confort en el baño del cole, eres puro poblacional loco!

  2. Uta, en mi colegio baños secretos no habían, pero si habían catacumbas y un cementerio de curas :S

    AH, la escolaridad. Recuerdo que una vez vomité desde la sala hasta el baño. Y me sentí mejor 🙂

    Saludos, El Cerdo

  3. En mi colegio hay catacumbas de 7 pisos… y me faltan como 3 por recorrer xDD

    Y no tenemos confort en el baño, pero tenemos baños como de mall xDDD

    [Y ahora recien me leere la historia]

  4. nunca me cagué, pero siempre llegaba con el tiempo justo para bajarme el pantalon y expulsar todo, lo que sí una vez vomité en la sala y el profesor pisó la weá ;D!

  5. Mi colegio, como era de puros weones, tenía el area correspondiente al baño directamente conectada al pasillo donde transitaban todos en el recreo, era como “baño americano” . el primer water quedaba solo separado del area de transito por ese tipico panel de masiza con el que separan un water de otro. Nunca pude cagar ahí…después el colegio se hizo mixto y ese baño dejó de ser viable (el edificio también, se cambiaron). Salubre en todo caso jamás fué

  6. A pesar de haber asistido a un colegio bastante decente, populado por gente “bien” y contar con una educación aceptable, la mierda es mierda aquí y en villa Francia. Las explociones de shit que me tocó contemplar atónito en esos waters y uno que otro especimen blancuzco incapacitaron mi esfínter para descargar algo más que miado.

  7. Esa historia se ha repetido 12739174 veces desde que Juanelo habita la tierra!

    Cada parrafo me hacia reir más, a mi me toco ser testigo de una horrible situación como esa.. en donde mi pobre amigo (no, no soy yo, pero tampoco voy a dar el nombre jaja) fue violado brutalmente por un mojón malintencionado que lo hizo hasta llorar en clases.

    Felicitaciones por el post, una carcajada en mi día =)

  8. Pobre pendejo wn xDDDD
    puta mi colegio igual era pudiente, con cofort y todas esas weas pussy pero nunca pude cagar tranquilo….creo que los unicos que se pegaban su parida de negro eran los auxiliares…..indios de mierda tapizaban con mierda todo el cubiculo del water !! cosa que cuando llegabas a tirar los mocos producto del frio mañanero veias y olias toda la wea. aunque igual te cagabai de la risa cuando le avisas a tus putos compañeritos la cagaita que habia en el baño xDDDD Lindos recuerdos =)… no =/

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