Amor Andino

Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

Amor AndinoLas historias de nuestro buen amigo Beto no se acaban en el escrito publicado previo a éste. El prontuario de este joven chileno es bastante nutrido e historias hay para regodearse.

Una de las más emblemáticas es la que se comenzó a gestar el verano del año pasado, luego de que se fuera a Perú a vacacionar junto a un muy querido amigo suyo, el Ale.

El Beto y el Ale han sido amigos por muchos años. Si no me equivoco, se conocieron en pre-kinder por lo que se puede considerar que es un partner de toda la vida, uno de esos tipos que lo han acompañado al Beto con las buenas y con las malas… pero sobretodo con las malas.

Para poder deleitarse en el norteño país, estos dos muchachines trabajaron la mitad del verano de modo de poder obtener el dinero necesario para así comenzar su desenfrenada aventura, totalmente dispuestos a pasarlo a toda zorra y a wevear como si el mundo estuviese a punto de desaparecer.

Así fue como los primeros días en las tierras del Rímac fueron tal cual lo imaginaban: recorrer y conocer todo lo recorrible y conocible durante el día, y huevear como mandriles toda la noche. Hasta más menos el quinto día de su periplo, todo iba viento en popa, habían cosechado ya grandes aventuras y tenían la certeza de que aquel estaba siendo un verano de aquellos imborrables de la memoria.

Lamentablemente, ese día alcanzaron un destino que habría de ser fatal para nuestro querido amigo Beto. Llegaron a la costeña ciudad de… de… no weon, mejor que ni la mencione, pero la wea es que llegaron ahí. Todo según lo planeado, pues en un principio no tenían ni donde alojar en ese pueblucho endemoniado, pero en la planificación de su viaje, el Ale había recordado que hace un par de años estuvo con una amiga de una prima de él que vivía ahí, y que cuando se conocieron, hubo re buena onda así que demás que podrían quedarse un par de noches en su casa.

“Fenomenal”,

dijo Beto, mas cuando le preguntó si podría mostrarle todo su agradecimiento a la lolita en el ring de 4 perillas, el Ale le advirtió,

“Es media peruana… ES TERRIBLE PERUAAAANA WEON!!!… jaja… es mala po weon, que querí que te diga”.

Así que cuando llegaron a dicho pueblo, la socia los estaba esperando en el terminal de bus. Y qué les puedo decir, yo conozco al Ale y se ha caracterizado toda la vida por ser un hombre sincero y honesto, y esta vez no tenía por qué fallar: Efectivamente, la mina era más fea que apretarse la bishula con el cierre del pantalón. Tanto así, que el buen Beto, como nunca queda mal con nadie, no atinó a nada más que hacer un puchero de lamentación al ver tan monstruoso ejemplar femenino.

Obviamente tenía que exteriorizar su desilusión así que apenas pudo increpó al Ale por haberse hecho amigo de una culiá tan fea, a lo que este weon le respondió,

“Oye culiao, no seai barsa. Si además estai en Perú nomas, no estai na en Brasil ni Rusia así que cállate mierda”.

Bueno, en rigor daba lo mismo ya que el bueno de Beto tampoco tenía por qué andar inmiscuyéndose en maniobras de combate cuerpo a cuerpo con la muchacha en entredicho así que permaneció tranquilo, aunque ni tanto, porque de una cachó que apenas se bajaron del bus, la loca le tiró una de esas miradas que uno sabe lo que se viene, pero prefirió hacerse el weon nomás e hizo otro puchero.

Todo transcurrió dentro de la normalidad mientras pasaban los días en dicho balneario, hasta que en la última noche, la mina les dice que quiere armarse un carrete en su casa para despedirlos como correspondía… y qué le dijeron a este par de giles. Llegó la hora y el weveo notardó en armarse: copete, música vacilable y chuscas por doquier fueron el agradable aderezo de aquella noche.

Para ese entonces este par de breas tenía claro que esa noche no saldrían invictos, más aún considerando que en el brillo había una clara supremacía numérica femenina (que al parecer las tenían amarradas a las culias). Lo único que les preocupaba sí, era no entrometerse con la dueña de casa, porque puta que era mala.

Afortunadamente para sus proyecciones, estos dos cabritos cacharon que prontamente tendrían el problema resuelto, pues el Ale estaba jugando full a ganador con una minita que no estaba nada de mal, mientras el Beto le hacía los puntos a otra pelada que tampoco era despreciable. Estaban en eso entonces, medios apartados del resto, conversando, miraditas, tomadas de mano locas, etc… hasta que no llega la pérfida aquella… puta la huevá, la mina estaba más huasqueada que león de circo y empezole a dar un jugo monstruoso al pobre Beto en frente de la mina que se quería comer.

Le empezó a decir que quería que se la comiera y que no se hiciera el weon, que pa algo ella lo estaba alojando en su casa y que hasta lo había cachao en el baño haciéndose una puñeta con los calzones de ella (lo cual fue tajantemente desmentido por Beto ya que aseguró que estaban con un penetrante bouquet a mariscos en descomposición con marea roja y vibrión parahemolítico). Tanto fue el escándalo que este agilao no atinó siquiera a defender en algo su honra, y la minita que se estaba engrupiendo se mandó cambiar para “dejarlos solos”, a lo que la dueña de casa respondió en duros términos “si pues, ándate maldita comehombres, él es mío pues!!!!”.

Todo se le había ido a la mierda a nuestro pobre protagonista. La mina se le puso al lado pegadita y le empezó a tirar las manos cual Martín Vargas. Al principio, el hueón no la pescó y sólo le hizo unos pucheros, pero de ahí empezó a wevear tanto, que quería agarrar y la wea. Mucho jugo y este weon que no atinaba a nada mientras en su mente vislumbraba el indefectible final. Sólo le quedaba hacer el quite chupando y chupando pa intentar estar lo más curao y poco consciente posible.

No tenía mucho más por hacer, miró a su compañero, y el Ale ya estaba sirviéndose con cuática y esquirlas a su mina, por lo que tampoco lo iba a ir a wevear.

Pasó el rato y el pobre Beto estaba ya raja de curao, lo suficientemente ebrio como para proceder, y además que estaba realmente chato de la mina porque no paraba de molestar, y tate… la pelandusca lo pilló desprevenido y este weon cedió. Sí. Así nomás. Tal como lo leen. El pobre Beto se comió a la peor. A la peor entre las peores. La peor de todas.

Al día siguiente, tal como estaba programado, se fueron de aquel sitio y el weon tuvo que mamarse las burlas del Ale por el resto del viaje.

Pero el gran problema del Beto no se acabó esa noche. Finalizado el viaje de estos dos guerreros, volvieron a su natal Chile para retomar la vida del estudiante llegado marzo. Todo transcurría con cierta normalidad, hasta que un día terrible, el Beto recibe un email escabroso. Una vez que terminó de leerlo, quedó paralizado. Cuando el terror cedió un poco y este tarao pudo volver en sí, agarró el teléfono, raudo marcó y gritó:

“ALE CULIAAAOOOOOOOO LA WEONA ESTA VIENE A CHILEEEEEEEEE!!!!!!”

“Bah, la media wea” le dijo el otro weon.

El problema era que la fulana venía a nuestras tierras pero con la idea de pernoctar en la casa del Beto, a lo cual el no podía negarse ya que era demasiado roto decirle que no (menos aún después de que la mina le hiciera desayuno al día siguiente), y la loca sabía que este weon no vivía con sus viejos, sino que con otro amigo, así que venía en busca de la revancha, nada menos.

El asunto más grave de todo esto, es que para ese entonces, nuestro amigo Beto había conseguido polola nueva, y para el fin de semana que la amiga peruana planeaba visitarlo, este weon ya se había comprometido con su polola para irse a la playa.

Cachando que en realidad el Ale no tenía más ayuda para ofrecerle, este weon llamó al Rober y le preguntó si la podía sacar a pasear a la pelá por Santiago, a lo cual se negó porque tenía una prueba el lunes y tenía mucho que estudiar, que con raja si quería la sacaba a carretear un día y ya (para lo cual también le solicitó al Beto un seguro por si es que la malacatosa se le tiraba al dulce). Dicha solución tampoco le satisfizo así que entonces Rober sugirió que corriera la invitación a la playa a su polola aduciendo que tenía que estudiar, y sacaba a pasear a la mina. Se ofreció también a que carretearan juntos un día para que así hiciera de guardaespaldas y la mina no se aprovechara de él.

Quedaron finalmente en que ese sería el plan. Llegó el día entonces, el Beto llama al Rober y le dice que en la noche van a ir a carretear a la casa de una amiga de él. Apenas llegó Rober y notó la presencia de la amiga peruana, no pudo sino burlarse de su desgracia en cada instante que tenían solos. En fin, un amigo es un amigo así que procedió a realizar su trabajo de guardaespaldas despegando un poco a la loca de este weon.

Para ello le metió conversa y se hizo el buena onda (de lejitos si, nada de andar compartiendo hueás), y cachó que la mina en verdad era más fome que tomar agua tibia de la ducha. No sé si habrá sido con él nomás así, pero la loca estaba entera amurrada. Con el correr del tiempo, el carrete se prendió, se apagaron las luces, empezó a sonar el reggaetón y fue cuando Rober se dio cuenta que era el momento crítico de su jornada. No podía permitir que la malandra se le acercara de manera peligrosa a nuestro amigo con la excusa del perreo intenso.

Entonces se hizo de tripas corazón, y la sacó a bailar, cuando la loca era la única que estaba sentada sin bailar ni conversar en toda la casa, le dice “no pues, no me gusta esta música pues”. La miró con cara de “fea reconchetumare, que wea te venis a regodearmica de mierda??, date con una piedra en el pecho que un weon te saca a bailar, mona culia”, sin embargo no quiso pasar por roticuaco y sólo le dijo “pucha… qué pena”, y se fue masticando el tremendo desagravio de que la peor le dijera que no quería bailar con él. Tampoco iba a hacer mucho por revertir la situación, no digamos que era un agrado compartir una pieza de baile con semejante monstruo

Ya era bastante tarde y el Beto, preocupado por su huésped, le pregunta al Rober donde está la mina, y este weon le responde que no sabe. Empiezan a buscarla por la casa, medios asustados de que la mina se hubiera amurrado y hubiera virado, cuando la encuentran durmiendo en una de las habitaciones, semi desnuda en la cama (cacharon parte de sus prendas en el piso). Como pensaron que estaba durmiendo, se acercaron de a poco, en silencio y prendieron una luz chica. Cuando llegaron hasta ella, le dijeron “hey… oye… ya nos vamos”, cuando faaaaaaaaaaa, la mina emerge de la cama, agarra al Beto y le dice “ASÍ TE QUERÍA TENER PAPITO MÍO!!!”, en ese instante el Rober enciende la luz grande de la pieza, Y CACHA QUE LA CULIÁ SE HABIA METIDO A LA CAMA A RAJA PELÁ!!!!!

En medio segundo la mina estaba abierta de patas, tenía al gil del Beto atrapado con sus piernas y brazos mientras le decía “HAZME TUYA PAPITO, SÉ QUE QUIERES, SÉ QUE ESO ES LO QUE QUIERES DESDE QUE ESTUVIMOS JUNTOS EN MI CASA PUES!!!”. Conchetumare, después de 3 segundos Rober pudo reponerse del shock, recordó su misión de bodyguard para dicha velada, y como un relámpago se lanzó a la cama para liberar a su fiel amigo de las fauces de la peuca. Los alaridos fueron terribles. Fue como presenciar en vivo y en directo el exorcismo de Emily Rose. La desesperación, el miedo y el horror se apoderaron de los rostros de los muchachos al intentar escapar de las macabras intenciones de la culiá.

La contienda fue dura. Desigual se podría decir. El Beto intentaba como fuere zafarse de la chusca y el Rober hacía todo lo posible por ayudarlo, mas poco podían hacer considerando que por nada del mundo querían tocar siquiera con un dedo alguna de las partes íntimas de la lolita. Aunque de íntimas ya tenían poco, porque con el escándalo generado, estaba todo el carrete en la pieza mirando tan surreal espectáculo.

Cuando la mina cachó el jugo que estaba dando, se dio cuenta de que estaba haciendo el ridículo y que la dueña de casa tenía en su rostro todas las intenciones de echarla de su inmueble.

No esperó a que le dijeran nada, se detuvo, soltó al Beto, tomó sus cosas y se marchó corriendo. Los más rezagados contaron sorprendidos que vieron a una weona entera mala corriendo a raja pelá por el patio en dirección a la calle.

El Beto no atinó a nada. El horror lo dejó petrificado. Para él fue como bajar al infierno y volver, como haberle visto la cara a la muerte, como haber sido tentado por Satanás para pasar el resto de su existencia purgando sus culpas en el inframundo. Se quedó así por varias horas hasta el amanecer, cuando ya un poco más sereno decidió que era tiempo de volver a su casa.

Cuando llegó, temeroso abrió la puerta del departamento. La guarra ya se había ido…

Comments

  1. CON-CHE-TU-MADRE!!! No puedo creer lo que acabo de leer. Hueón, Beto es un Martir!

    No le pueden pasar tantas hueás a tan corta edad. La moraleja: Alejarse de minas malas y longis SIEMPRE!

    No sé si me rei o me espanté!

    Saludos, El Cerdo

  2. puta, comence riendome, pero fui preso de la desesperacion del Beto, me lo imagine siendo devorado por los labios pubicos de la chonfla monstruosa…que asco.
    Igual empatizo con el porque en alguna ocasion cai en ese infierno, con una mina que mis amigos la apodaron “LA RENE HIGUITA”, loreate. Hasta hoy me webean…

  3. RE-CON-CHE-SU-MADRE!!!!

    Ohhhhh… wn… de seguro el beto ya es una gran leyenda por haber sobrevivido a tal horrorosa situación…

    juajajajajajajaja… chesumadre wn….

  4. Le dan color los culiaos… ¬¬

    A las minas malas y hueones horrorosos, se les da el corte de una sin compasión. Náh que “compromiso” o no quedar de “rotos”.

    Un vómito, un meado, un pollo o un “CONCHETUMARE FEO/A CÓRRETE” bien dado, los sacará de esos líos y evitará que lloren como niñas mimadas por su mala raja.

    Llorones sin carácter!

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