Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

Crítica de Comidas en el ExtranjeroPuta que es rico viajar. A quién no le gusta viajar? Nada más la zorra que perder días de trabajo y/o estudio para recorrer países extranjeros, imbuirse de su cultura, visitar sitios históricos, sentirse étnicamente superior (en colombia me hablaban en inglés!!! hahaha) burlarse de su gentuza, de sus costumbres awevonadas, y degustar deliciosos platillos exóticos que jamás tendremos la oportunidad de comer en nuestro fome país. Wait. No. Eso último no es válido para el resto de Latinoamérica.

Primero: por qué rechuchas grandes siempre que uno va a otro país sudaca la comida la condimentan con weas extrañas que generan una gran desconfianza? Por qué en el resto de los países, los restaurants no parecen tener condiciones higiénicas y sanitarias como a las que estamos acostumbrados en nuestras casas?

No es casualidad que en nuestra ciudad, comamos cualquier basura y jamás nos pase nada. Sopaipillas de carritos, churrascos pal bajón, helados en la micro, sangururos en el estadio, y un largo etcétera componen nuestra alimentación habitual, mas sin producirnos daños digestivos. Sin embargo, todo quien conozco que ha tenido la suerte de visitar algún otro país de este continente, se ha enfermado de la guata.

Yo mismo de hecho me enfermé brígidamente en Buenos Aires. Claro que eran los tiempos de lo más álgido de la crisis, por lo que no me extrañaría que la parrillada que me zampé haya estado 10 días en el refrigerador antes de que se la hayan podido enchufar a algún culiao (sin contar el hecho de que la pedimos con riñones, hígado, y cuanto interior más se pudiera). Recuerdo que el dolor de guata fue como recibir un punzón con jugo de limón en el estómago. La cagadera fue monstruosa y los vómitos incesantes. Para mi suerte, todo este episodio ocurrió estando yo bien asentado en la habitación del hotel, y para nuestra suerte, el hotel se encontraba en una “zona protegida” de la ciudad, por lo que el médico a domicilio nos salió la módica de $cero.

Tan tan tan terrible no fue, pero por la mierda, cuándo uno se ha indigestado acá por comer una simple y noble parrillada en un restaurant bien habido?? Nunca!!!!

Empero, no todos mis amigos han corrido la misma suerte. Un conocido, que para no identificarlo sólo lo llamaremos Tito, fue de vacaciones con una amiga suya a Perú y Ecuador el año pasado. Este gil se tentó con cuática con tanto producto del mar que le ofrecían mientras tomaba sol en la playa, que no pudo resistirse y se puso un cebiche de nosequé molusco, servido por un vendedor ambulante con la salmonella a flor de piel, mientras habían 32º de temperatura. Como esos culiaos no saben preparar comida de manera limpia e higiénica, el pobre Tito estaba pa la corneta a la media hora. Fue tanto lo mal que le cayó la comida, que le vino una diarrea fulminante.

Como además esos weones son monos, no tienen baños disponibles en todos lados, y a este pobre loco no le quedó más que mandar sus heces al mar express way. Por suerte se sacó el traje de baño mientras estaba en el agua, de modo que no le quedó manchado.

Hace pocos meses, una de mis mejores amigas fue de vacaciones a Colombia. Maravillada quedó ella con todo lo relativo a dicho país. Bueno, no exactamente con todo, ya que una vez más fue víctima de la maldita comida extranjera.

Desde el primer día que ella llegó con su pololo, presintieron que tarde o temprano iban a cagar de la guata, ya que estos weones en Colombia cocinaban todo en la calle. TODO. Y si esos eran los estándares culinarios, no tenían por qué pensar que en los restaurants la cosa sería tanto mejor (más aún cuando les recomendaron que ni en la ciudad tomaran agua de la llave).

Dicho y hecho. Un día estaban en una muy mierdosa ciudad llamada Riohacha, que según nos contaron, tenía menos brillo que piso de tierra, y decidieron ir a almorzar a un tugurio tipo “Pollos Tarragona” pero local. De partida la huevá era más cara que la mierda, la atención fue mas lenta que río de caca, y para colmo tuvieron que mamarse los gritos de la dueña o administradora o una wea así, que lo único que hacía era chicotear a sus pobres trabajadores que se cachaba que eran cabros terrible humildes que nicagando ganaban más de 10 centavos de dólar la hora.

Al parecer, los oprimidos trabajadores del local descargaron su ira por tan malos tratos laborales en la comida que estaban preparando, ya que mi amiga se empezó a sentir mal de la guata a las pocas horas. A la noche ya estaba con diarrea y un dolor culiao entero apestoso. ¿Cómo chucha te enfermai de la guata con un simple sándwich de pollo con tomate y lechuga? Quizás los weones se sacaban el piñén de entremedio de los dedos de los pies, luego se rascaban los patos de las orejas, de ahí untaban los dedos en el quesillo de la tula, una pasadita por las pelusas del ombligo, las legañas de los ojos, se reventaban una espinilla, y de ahí, con todo ese glaseado en las manos, se ponían a preparar la comida.

El problema era que estos muchachines tenían planeada una visita al desierto colombiano por los 2 días siguientes (sí, hay desierto en el noreste de Colombia), por lo que durante todo ese tiempo tuvo que depositar sus líquidas fecas en guáteres poco higienizados, y no comer nada porque si en la ciudad la comida era culiá y los weones eran enteros de cochinos para cocinar, imagínense como habrá sido donde no hay ni agua potable.

Luego de la travesía por el desierto, estos chiquillos tenían agendado un paso por un muy famoso parque nacional. Y resulta que como dicho parque era terrible hippie, los servicios sanitarios tampoco eran los ideales. Nuevamente se toparon con un lugar sin agua potable, y esta loca seguía con sus dolores estomacales y su diarrea. Pa cagarla más, los baños comunes eran repugnantes, por lo que en una ocasión, esta niña se vio en la extrema necesidad de cagar al pie de un milenario árbol del parque, dejando su pastelito ahí nomás junto al resto de la naturaleza protegida por ley. Según nos contaron, al otro día llegó una cuadrilla de guardaparques especialmente a limpiar la bosta de esta mina. Mas no se le puede juzgar. La mezcla comida preparada ranciamente + aliños raros y desconocidos + falta de baños como la gente, conspiran para generar dicho resultado.

Así que ya saben: si van a algún país aún más tercermundista que chilito, fíjense bien las weas que comen!!!! Traten de comer sólo weas envasadas. Y no se espanten por las condiciones sanitarias, los monos son felices así!!!!! A la vuelta agradecerá poder comer todo el año como lo hacemos acá.

Comments

  1. Buenísima columna, yo también me enfermé en Bs Aires en ese mismo tiempo. Andaba con cagadera y a los pelotudos con los que andaba se les ocurrió hacer ese viaje de mierda al Tigre, que yo ya había hecho como 3 veces. Y ahí termine yo cagando en un baño enano de 1×1 en un barco de mierda, por un río horrible de mierda, cagando todo el trayecto hasta que terminó la wea de paseo y salgo del baño y estaba todo el puto barco mirandome. que historia de mierda. saludos

  2. yo no me he enfermado de la wata aqui en bs aires, pero debo decir, no he ido a colombia, pero vivi con unas colombianas, y si las qlias no se que shusha que no se mueren de la wata, las wnas comen una mezcla de weas de mierdas que yo si comia eso moria xD repollo con hueo rewelto, con tomate y zanahoria y salsa de toma te! ajajajajajaja una ve vi a una mina comiendo zapallo de ese naranjo con mayo y pescao, la wea coshina xD jajajajajaj en fin, wena la critica, pa tenerlo en cuenta si algun dia salgo pa mas lugares

  3. Yo terminé cagando rosado en Máncora por tentarme con un dudoso ceviche de conchas negras. El local- tipo casero- era atendido por dos watonas y era el territorio de un gato blanco raquítico y su camada de gatitos con legañas. Al final, por módicos 9 soles, conseguí una diarrea imparable por una semana.
    Por otro lado, les aconsejo, por salud mental, alejarse de Ecuador lo máximo posible. La basura se amontona en cada esquina, hay más perros que personas y los bichos te comen. Además comen todo con arroz y lentejas, hasta en el Kentucky Fried Chicken hay combos con arroz y lentejas, ¿cómo la ven?
    Por último, tampoco hay que creerse la gran weá porque en Shilito no todo lo que brilla es oro. Además hay puebluchos infectos como Tocopilla y demases; antes de comerme una corvina en uno de esos pueblos prefiero comerme un mojón directo del wáter.
    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *