Distémper es un hijo de puta con serios problemas, aparte de arribista reculiao y pasao a caca. Al menos -algo es algo- no es shúper.

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Como estoy vendiendo el departamento, tengo un permanente desfile de huevetas dentro de mi hogar. Viejas sapas, ancianos rentistas, parejas de enamorados, oficinistas vagonetas, gente pobre en general: todos han podido contemplar la miseria moral y material en la que habito.

La cuestión es que el jueves pasado a la hora de almuerzo tocan el timbre. Aún no me saco el piyama, así que me hago el hueón y bajo el volumen de la música para pasar piola. Como insisten, me veo obligado a asomar el caracho. “Hola, soy Rodolfo, quedé de venir a la una”, me susurra un treintón de metro sesenta, camiseta ajustada, crucifijo de oro y bluyines a la cadera. “Ah chucha, se me había olvidado. Puta, deja que me vista”, le respondo sacándome las lagañas.

Me embuto a la carrera la ropa del día anterior -la ropa de toda la semana, para ser francos- y hago pasar al joven. “Ya estoy presentable”, le informo. Exhibo mi cama deshecha, la cocina grasienta y las piezas semivacías; lo pongo al día con huevadas como los gastos comunes y me planto al lado de la puerta para que se vaya de una vez. El muchachito, sin embargo, decide que antes de mandarse a cambiar debe informarme sobre las enormes dimensiones de sus muebles de anticuario, su rentable carrera como administrador hotelero, lo cerca que vive su hermana y la razón de su mudanza: una ruptura sentimental. “Ah, yo igual”, le comento antes de decirle chao pescao.

En la ducha pienso que este departamento no es adecuado para un tipo solitario y flacuchento. “Si llama, le diré que ni cagando se encalille”, decido mientras me enjabono las partes blandas. Apenas salgo, con el cabello aún estilando, suena de nuevo el timbre. Es Rodolfo, obvio, quien tras recorrer el barrio ha pensado que podría pedirme un vasito de agua y recabar más antecedentes del inmueble mientras nos fumamos un pucho.

Como igual el diablo me ha caído en gracia, le admito que esta casa es una mugre y que ni piense en la inversión; él sintoniza otro canal y me confiesa que los gays son gente sola y que yo le he caído demasiado bien. “Por la mierda -me inquiero- ¿por qué chucha sólo atraigo a guatonas y maracos?”. Con la espalda firme contra la pared por si las moscas, le insisto en que yo soy padre, que solía vivir con una dama y que me gusta mucho el fútbol. Aún así -tras media hora de cháchara- el coqueto Rodolfito logra que intercambiemos teléfonos y me advierte que un día de estos pasará por acá “para sodomizarme que nos tomemos una chelitas, po”.

Así que estoy esperando, poh, porque los heterosexuales también somos gente sola.

Comments

  1. WAJAJAJAAJAJA em mato el final xD

    te va a haecr mierda, los gays tienen la capacidad de hacer que parezca que estan jugueteando y te lo encaja y despues se hace el que ahhh si no fue na xD ellos saben bien eso, por eso andan asi como mariposas por la vida xD

    conosco a mushos gays, y pa toos hasta el mas masho de los wns no les parece imposible, la mansa autoestima wn xD

  2. JAJAJAJAJA… esto me recordó a un relato tuyo en que terminabas haciendo cucharita con un amigo en un frío departamento, viendo un partido de fútbol. Así creo que era la wea… así que no podríamos decir que sigues igual de fleto.

  3. Hola gente linda.
    Aprovechando sus gentiles comentarios y que septiembre llega a su fin, le dedico a cada cual una paya alusiva:

    @Paz: por detrás.
    @Rita_lyn: por el chiquitín.
    @nero: por el agujero.
    @Frano: por el ano.
    @Kapitalista: por el asterisco (tampoco soy tan creativo, po). Gracias por el recuerdo, me emociona, igual sigo cuchareando de vez en cuando, siempre soplando nucas eso sí.

    Por cierto, Cerdo, yo me casé antes de los 30 y aún así publico columnas en este sitio de mierda.

    Abrazos para todos, malditos picuriosos.

  4. Querido Distémper.

    No tengo nada que agregar a tu porquería de columna. Esto, porque soy treintona, me casé antes de los 30, me acabo de separar, y tengo mil amigos gays güenos pal pico (y winner los culiaos), que sin miramientos me han dicho: “Los heteros son los más fáciles pa’ engrupir, sueñan con ponérsela a un maricón y nosotros estamos ahí para darles en el gusto”

    En definitiva, casi lloro 🙁

    Te quiero

  5. Yo desde chico me he jactado de rellenar bien los pantalones, a diferencia del 90% de los chilenos que no tienen ni proyecto de poto. Creo que por eso los maricuecas me miran con cara de “cómeme perro”.

    Igual, debo reconocer que los trolleys suelen ser buenos partidos (al menos te sacan a comer rico), así que sigo esperando tu llamada, maricón culiao.

    Magristralosa, usted es mi hermana de sangre virtual y le quiero también.

    Pencazos para todos.-

  6. “Macho probado: dícese del varón que para demostrar su hombría fornica con otro varón, concluyendo que la callampa no le gusta tanto”.

    Podrían probarse entre ustedes a ver si les agrada el escofinado rectal. Nada pierden con intentarlo, digo yo.

  7. q mierda… o sea la wea es bien simple.

    yo NO TENGO q probar la caca para saber q no me va a gustar el sabor…asi q esas weas de “voy a probar si me gusta pero no soy gay” me las deslizo por el nuesni…gays encubiertos no más xD

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