Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

Ada de la Blondie

Sin lugar a dudas, las fiestas de disfraces son eventos en los que los asistentes tienen la diversión asegurada. No por nada la mayoría del hueonaje ama dichos carretes, por lo general llenos de fulanas con cero originalidad, vestidas de diablas o de princesas, que generalmente están acompañadas por otras pelanduscas con aún menos originalidad, pero que optan por disfraces más apetecibles como de enfermera o colegiala.

Sin embargo no todo es miel sobre hojuelas en dichas fiestas. Recurrentemente está la gorda mala que parece sacada de las historias de Distemper, con un disfraz que no le viene y con un maquillaje que parece que se lo chantó con brocha en el hocico. Tal es el caso de Mariana, la amiguita de la foto

Por lo general esa hembra no es capaz de asimilar que las miradas que le dirigen los hombres en la fiesta, no es producto de estar calientes luego de haber bebido cuantiosas cantidades de alcohol (aunque en realidad nunca falta), sino que más bien es porque están echando tallas a costa de la gorda y su disfraz pésimo. Posiblemente todos deseen en la fiesta que la mina se quite su disfraz

O quizás no solo el disfraz, sino que también quite toda su inmunda presencia!!!!

Comments

  1. Aunque sea difícil de creer, yo era habitué de la Blondie, el Bal-le-Duc y otros antros desde donde el VIH se esparcía por los suburbios capitalinos.

    De hecho creo que alguna vez le tiré los cagaos a esta gordita. Ñam.

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