El voluntario capítulo I en Andateala.com

Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

El voluntario, primera edición de la saga.

Se dice que a la universidad uno no va solamente a sacar el puro cartón. Asados, paseos a la playa, tomateras descomunales, campeonatos de futbol, taca taca, pool, poker y otros tantos pasatiempos y actividades recreacionales son el aderezo que el universitario promedio le añade a su vida estudiantil como complemento al arduo, sacrificado y poco motivante estudio voluntario.

Una de esas prácticas más difundidas son los trabajos voluntarios. Nobles espacios juveniles en los cuales se pueden distinguir diversos tipos de longies que acuden que realizando esfuerzos y sacrificios encomiables, otorgan todo su apoyo, sabiduría, conocimiento y ganas de superación  para quienes viven sumidos en la pobreza.

Hace algunos años entonces, que ya acercándose el final del año, era tiempo de organizar los trabajos correspondientes para el verano que se avecinaba, y con el final del año académico, las elecciones del centro de estudiantes se habían celebrado, y había resultado vencedora la lista de unos amigos, entre los cuales estaba el Rodrigo, y fue él el encargado de planificar todo lo relativo a la actividad social veraniega.

Rodrigo tenía un alma de winner como pocos se podía ver en mi facultad. Pero no era winner como los alpha-beta de La Venganza de los Nerds, sino que el winner-líder, ese weon que no necesita ni ser bueno pa la pelota ni tener mucha plata pa’ ser popular. Sólo le basta tener buen rendimiento, ser simpático, tener su pinta y el resto se da más o menos sólo. El perfecto modelo de voluntario.

Luego de planeado todo, partieron entonces a la sureña, perdida e insignificante localidad de Quilleco a dar lo mejor de sí intentando mejorar aunque fuera un poco la miserable calidad de vida de la gente.

Llegados allá, recibieron una bienvenida que ni el más optimista se la esperaba: estaba casi todo el pueblo esperándolos en el “terminal de buses” (una caseta de madera sin techo apostada a un costado de la calle “principal” (un tierral con un poco menos de piedras que el resto y por donde circulaban un poco más de carretas)), y les ofrecieron sonoros vítores cuando los alumnos descendieron del bus.

Resulta que la gente sabía que iban y estaban realmente expectantes. Tanto así que el mismísimo alcalde de la aldea culiá esa y el presidente de LA junta de vecinos, lo recibieron de manera especial, con un cálido saludo, y reconociendo ante todos que de no ser por su tristemente extrema pobreza, le habrían tenido alguna clase de regalo material.

No era una exageración: el escenario era realmente impactante. El lugar en cuestión efectivamente era entero de pobre. Terrible de pobre. Más pobre que El Cerdo, John Ass Brotha y Jean Paul viviendo juntos. Había mucho por hacer en tan solo 18 días. Por suerte Rodrigo había comprado más materiales de los que le habían sugerido y de la más diversa índole, por lo tanto alcanzó para realizar incluso más labores de las que tenían pensadas originalmente.

Así fue como Rodrigo, con una impecale gestión y su innato liderazgo, comandó todas las operaciones y fue la cara visible de la comitiva, que finalmente logró desmalezar una cancha de futbol pa los pendejos, reparó el techo en numerosas casas, instaló bancas en LA plaza del pueblucho y otras obras que sin duda significaron un notorio avance para la calidad de vida de los pobres lugareños.

Como se deben estar imaginando, al acercarse el fin de los trabajos, el agradecimiento de la gente de por allá tendía a infinito para con los muchacos, y en especial hacia Rodrigo. Su ímpetu y forma de trabajar impresionaron a todos los hombres, mientras que su carisma y su angel dejaron enteras mojás encantaron a todas las mujeres que vivían en dicho lugar. Como es obvio que ocurra en una aldea miserable donde nunca pasa nada, estaban todos tan contentos que lo único que querían era agradecerle a él a como diera lugar, mas como se mencionó anteriormente, no contaban con ningún bien mueble o inmueble como para recompensarlo.

Eso hasta la noche anterior a la partida. A modo de despedida, los nativos quisieron organizar un evento para expresarles toda la alegría que los llenó mientras estuvieron ahí, pero apenas les alcanzó para armar un bingo más humilde que 1/8 de mortadela en el que EL premio era un queque de vainilla hecho por doña Escolástica (una de las viejas más culias pero mas antiguas del pueblo).

Fue así como en medio del jolgorio, en un momento el presidente de la junta de vecinos se acerca a Rodrigo para hablarle algo en privado. Luego de alejarse un poco del resto, le dice algo a Rodrigo y éste no lo podía creer. A esas alturas sabía que ya no tenía que esperar ninguna retribución por todo lo realizado, pero esto lo tomó completamente por sorpresa. El caballero recién mencionado le estaba ofreciendo pasar la noche con la enfermera del consultorio.

Para quienes han ido a TTVV tienen claro que cuando una familia del lugar al que uno acude para ayudar, te ofrece algo, cualquier wá, hay que aceptar. Aunque sea comida que no te gusta, aunque seas maricon no tomes alcohol, aunque tu religión te lo impida.Y la enfermera era una mina nacida y criada en Quilleco, que había sido una de las pocas (sino la única) en ingresar a la Universidad y volver de Santiago con un cartón bajo el brazo (un título, no cuentan los recogidos por los cartoneros quillecanos) para quedarse ahí y desarrollarse profesionalmente con éxito

No es que Rodrigo haya tenido problemas con la lolita, todo lo contrario, la encontraba bastante bien, mas consideraba que no corresondía. Pero como él es tan buena gente, no pudo hacer el desaire y aceptó nomás. La verdad por muy buen cabro que fuera, andaba más largo una anaconda y quería puro chantar el paté en la alcancía de carne luego de 2 meses de sequía total.

Que le dijeron al cabro entonces, en medio del bingo lo sacaron sin que nadie se diera cuenta, y lo llevaron a la sede de la junta de vecinos donde estaba la muchacha recién mencionada, esperándolo en un catre de campaña. Lamentablemente para él, esto no estaba pasandopiola:  muchos viejos cachaban todo el mote y en el camino lo fueron arengando cual Bonini a Chupete Suazo, conminándolo a que le DD (diera duro) a la enfermera. “La enfermera pal rodriguiiiito”, “sírvasela con confianza nomas amigo”, “que el cabro se coma el mejor filete que tenimo’ aca” eran algunas de las frases de respaldo que Rodrigo recibia en dichos instantes.

La wae es que llegado el momento el muchacho terminó empotándose con la enfermera con todo el rigor correspondiente. El problema se suscitó cuando mi compañero cachó que se le quedaron los forritos en la casa no había ido suficientemente preparado. Sin embargo como ya se dijo antes, no había marcha atrás y tuvo que aplicarse nomas, con la milearia técnica del Cachas Interruptus.

Volvieron  a Santiago entonces sin problemas y el resto del verano transcurrió en plena normalidad, hasta que llegó marzo y la vuelta a clases, en la que Rodrigo se reencontró con amigos que dejó dever durante esos meses y con quienes tenía muchas aventuras que compartir y novedades de que ponerse al día. Un buen día de esos en los cuales aún no hay muchas clases y por ende cualquier excusa es válida para ir a compartir una pilsen con un partner luego de la relajada jornada académica, es que Rodrigo procedía a salir de la facultad para ir a la boti con el Rober y aperarse de algún brebaje etílico que les saciara la terrible seh, cuando le tocan el hombro y una suave voz femenina le dice:

Rodri!!!!!!!!!! mi amor!!!!! qué rico, por fin te vuelvo a ver, me vine ayer desde el sur porque ya no aguantaba más sin verte…

EL VOLUNTARIO CONTINUARÁ...

Comments

  1. Yo vivía cerca de Quilleco, pero como nosotros éramos latifundistas agarrábamos al populacho a rebencazos (?). Debo tener muchas primas huachas por ahí. Si la enfermera era rica, debe ser pariente mía.

    ¡Mis parabienes por tan ejemplar historia!

  2. PA CAGARSE DE LA RISA.
    Recordé cuando fuimos por la univarsidad al carrete voluntario también a los sures. Has logrado hacerme reír nuevamente al rocordar cómo mi buen amigo JR meó el rostro de un morena que nos queríamos comer en una noche que prometía sexo desenfrenado y se volvió una pesadilla. Ese fue el descenlace, la historia es más larga, pero efectivamente en aquellos periplos que dicen ser en honor a la filantropía, abunda el desorden colectivo. Te felicito, aunque (me imagino por la premura del tiempo) estás escribiendo torpemente en cuanto a redacción y orden lógico de tus ideas. Espero más de ti en la continuación de la historia. Concéntrate muchachín, no lo heches a perder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *