El Voluntario Capítulo II en Andateala.com

Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

La segunda entrega de El Voluntario, por Big Fat Jewish.

Rodri… Rodri!!!!!! por qué ponis esa cara????

Era la única cara que Rodrigo podía poner. Y no es necesario describirla acá porque seguramente todos se la están imaginando. El weon realmente no podía concebir lo que tenía ante sí.

Pero Monito, no te alegra verme??? Dime algo poh!!!!

Este mandril a lo único que atinó a responderle fue un escueto «ehhhh eh ah… eh.. sipo, hola, cómo estai?»

«Bien, super» respondió la muchacha que efusivamente había corrido a saludarlo.

Tal como se pueden imaginar, ella era ni más ni menos que Laurita, la enfermera del consultorio de Quilleco con quien  había intimado la última noche de trabajos de verano.

El Rober cachaba algo del mote, el Rodrigo no le había contado toda la aventura con los detalles pertinentes, pero por rumores ya se había enterado del premio que había sacado su compadre, por lo que se demoró bastante poco en hacer la asociación correspondiente, y tuvo que morderse la lengua para no cagarse de la risa.

El silencio de un par de segundos no pasó piola, pero fue finalmente cortado.

¿Cuándo llegaste?

Hoy, hace un rato, pedí vacaciones y me vine

En eso el Rober cachó que estaba puro weveando, recordó aquel viejo y sabio refrán que reza «tres son disparate» y procedió a marcharse so excusa barata y predecible (tenía que estudiar)

Recién entonces el Rodri cachó que acababa de agenciarse el terrible de cacho, y en su calidad de lider y weon winner pero con corazón, le preguntó a la muchacha si había almorzado. Obviamente ella le dijo que no y puso su mejor cara de «bacan que de entradita me empecis a invitar».

Con su presupuesto de universitario, al buen Rodrigo se le ocurrió llevarla a la picá de sanguches, empanadas, pizzas y tocomples que había a un par de cuadras de la facultad. No era el lugar más cercano por cierto, quería intentar hacer de esto el encuentro más piola posible.

Una vez dentro del lugar, nuestro amigo no dudó en zamparse un italiano para tragar el ácido sabor de esta sorpresa, al tiempo que su campesina chica lo recriminaba por la cantidad de virus, bacterias, mesofilos, hongos, protozoos, amebas y uncuantuhay de microorganismos mierdosos pudieran existir en la naturaleza de dicho completo, lo que emputeció bastante al cabro. La charla sobre salud digestiva que se ganó sin concursos ni sorteos fue un mal postre.

Pero luego de este prólogo, era hora de ir al grano. Así que casi inocentemente se podría decir, el promisorio joven le preguntó lo más suelto de cuerpo, a qué había venido la lolita a la capital.

A VERTE POH!!!!!! Ya que no me llamai, y seguro que no estai ni ahí con verme… tuve que venir yo poh

Putas la huevá. Al parecer la mina en su calidad de huasa no manejaba el concepto de «one night stand» o «quiero pisar con voh mientras este como zorra ‘e curao, porque sobrio nicagando«. Le contó de pasada que después de haberle dado «la prueba de amor» dormía todas las noches con su foto bajo la almohada. También le confesó que había venido pidiendo unos días de vacaciones en el consultorio y que no tenía donde quedarse, todo esto acompañado de una enternecedora sonrisa.

Rodrigo no parecía comprender el meollo del asunto, o más bien su inconciente lo conminaba a hacerse el huevón nomás porque se negaba a aceptar y asimilar la aplastante realidad.

«yapos, yo me voy ahora, tengo que ir donde un compañero a estudiar», le dijo inocente y despreocupadamente mientras se despedía

«sgñf…. gñf….gg…. y, y, y… yo??», le respondió la niña mientras comenzaba a sollozar. «Tengo que ir contigo, si no tengo donde más ir poh», agregó

La realidad era incuestionable. Inobjetable. No la podía evadir. Era como estar entrando al área con la pelota dominada y enfrentar mano a mano al Kaiser Beckenbauer y a Don Elías. Era como subirse a un ring a pelear con Mike Tyson. Una bofetada de realidad. No había excusas, no había salidas, no había posibilidad de escaparse por la tangente. Era como una de las citas de Distemper. La huevá era clara: la peuca estaba sola en Santiago, no conocía a niun otro weon, no tenía niun maldito lugar donde ir a pegar en la pera, no tenía niuna otra puta huevá que hacer y estaba con la clara idea de estar pegada 24/7 a Rodrigo. Una completa y pegajosa lapa. Así de corta.

El mula estudio con su compañero se fue a la mierda y se fueron a sentar a una plaza por ahí cerca. Ella obviamente fue altiro por unos añuñucos y demases hueas a las que Rodrigo no se negó porque igual entre que estaba caliente y que su buen corazón se lo impedía, no hizo nada por rechazarlos. Peor. La mina creyó que estaba siendo correspondida. Entre tanto le empezó a decir que lo extrañaba mucho, que estaba feliz de que volvieran a estar juntos, de que no quería que se separaran más, y tantas otras webonadas con las que despues de pegarse una cacha a veces las minas alucinan y/o deliran.

Tal como todos deben estar imaginando, este hombre lo único que quería era decirle que en realidad se dejara de wevear porque lo de la otra vez fue un miserable culion y ya, que en realidad no esperaba verla nunca mas, y no por fea (que no lo era) sino que porque no nomas, y ya. Pero no le salían las palabras. Se le partía el corazón de sólo imaginar que su viaje finalizaría de tan mala manera y con una desilusión así de gigantesca.

Después de un rato, en su infinito aburrimiento y chato por la situación, Rodrigo se vio conmovido por la cálida y seca brisa de marzo, aquella que por las tardes agita las hojas de las plazas en las cuales los niños comparten sus aventuras y sueños del comienzo del nuevo año escolar, y que comienza a despedir el verano. El calorcito y el sol lo motivaron y  se le salió un sincero y desinteresado «oohh, que ganas de tomarme una pilsen», a lo que la enfermerita le respondió «ya poh!!! ahí al frente hay una boti, vamos a ponernos una Dorada»

El lado flaitongo, provinciano, huaso y pobre de la enfermera acababa de saltar a relucir. Sería la primera gran decepcinoante sorpresa que viviría Rodrigo durante ese encuentro. Pero antes que este longie alcanzara a replicar, la loquita finalizó su intervención sentenciando

Pero la hacemos corta eso sí, porque me tenís que acompañar a la farmacia para comprarme un test de embarazo, quería que nos lo hiciéramos estando juntos, no quise hacérmelo sola allá

Esta historia continuará...

Comentarios

  1. Puta que sería hardcore ir con velocidad llevando sus 25 metros de cancha recorrida y que te salgan beckenbauen y figueroa en sus mejores tiempos wn… briiiiigido.

    Espero la tercera pata.

  2. CONSPICUO.
    Este relato publicado «a entregas» (a la usanza de los grandes escritores) representa una buena muestra de nuestro espíritu y cultura de chilenos. Escrito con pluma hábil y lenguaje coloquial, nos centra en la problemática del citadino enfrentado al mundo rural. La forma de relatar es de ánimo elevado y notas picarezcas. Esto hace reír de buena gana dado que se trata de una prosa relajada y espontánea pero sin quitar elevadas dotes narrativas.

  3. porque será que con algunas minas pasa esa webada de querer agarrar al primer pico que se te cruza en el camino? yo conozco varias x ahí..

    Dios me libre y me favoresca..

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