Miembro fundador de Andateala.com y presentador oficial del célebre podcast Digalocantando. Pésimo actor, gran director, utiliza las oficinas del sitio para pernoctar.

Yo nunca he pescado. Bueno, en Tongoy alguna vez junto a algunos amiguillos locales intenté aprender la técnica de pescar Lizas con un hilo de pescar, un anzuelo en dudosas condiciones y un pedazo de macha que servía como carnada. Esto, a las orillas de un estero de mierda más hediondo que bus interprovincial del cual no logré sacar más que algas y alguno que otro tarro.

Sin embargo, tenía claro que la experiencia de pescar debería revestir cierto glamour: Un momento de relajo, preparado, donde simulamos enfrentarnos a la naturaleza de manera gallarda, intentando de manera fútil agarrar un bicharraco marino para después llegar de bacanes a la casa y pegarse la quebrada ante la amada para que esta, sorprendida, acceda al chante de paté.

Entre esa imagen idílica y esta mierda donde una rucia con menos gracia que las tetas de Kate Moss poza a las madres de un pantano más cercano a una película de terror que una fantasía deportiva, hay un largo trecho. Y lo más triste, es que esa basura halla decorado un disco.

Si van a idealizar el sueño de un pescador, mínico que hallan 3 toneladas de pescados muertos en una orilla, o unas biatches en pelota con jabas de cerveza o un yate de la puta madre.

De lo contrario, ¡MUERDE EL FANGO RUCIA MALA!

Comments

  1. ooooooh, la wea indigna ctm!
    Lo más rescatable es la pieza de diseño setentero, especial para decir “Así no se diseña cabros qliaos!!”

    salu2

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