Distémper es un hijo de puta con serios problemas, aparte de arribista reculiao y pasao a caca. Al menos -algo es algo- no es shúper.

Con Enriqueta somos pobres como ratas, pero estamos empotados como los hueones nos amamos locamente. Tomamos cerveza en la cuneta, bolseamos torta en cumpleaños de desconocidos y nos instalamos a las siete de la tarde en la puerta de la Blondie para que los guardias compadecidos nos dejen entrar gratis a medianoche.

Por eso, cuando su padre se va de viaje con la amante, decidimos pasar nuestras propias vacaciones en el departamentito de soltero que el vejete arrienda en Lo Barnechea. Instalados como recién casados en el volteadero, llevamos una vida plagada de carencias y amorsh.

Un buen día le avisan a Enriqueta que ha sido aceptada para hacer la práctica; de ahí en más, me deja cada mañana para irse a trabajar de goma en un matutino. Durante el día me divierto durmiendo a pata suelta, cocinando sopa de apio y copuchando el porno casero que el degenerado del papi ha grabado en VHS con chiquillas más jóvenes que mi amorcito.

Cuando llevamos dos semanas de convivencia, Enriqueta es designada enviada especial para cubrir el notición del mes: la abnegada labor que los universitarios llevan a cabo en los trabajos de verano. Tras ponerle la mansa cara de pescao al saber del viajecito, la generosa chiquilla se gasta toda la plata del viático en pagarme un pasaje de avión en el cual la acompaño a la pésima región de Los Lagos.

Así que un miércoles amanezco a las 6 AM en Santiago; a las 11 AM tengo mi culo apoyado en el portón de un establo en Los Muermos, espantosa localidad también conocida como Los Muertos. Rodeados de la simpática miseria campesina, los estudiantes pontificios se sienten al borde de la canonización al ocupar sus tardes en cavar letrinas; durante la noche, practican el deporte que en realidad los ha motivado a recorrer medio Chile: follarse a las compañeras más feas, calientes y alcoholizadas.

Mi estancia en el triste pueblecito transcurre en medio del más anodino tedio. Enriqueta –espécimen gótico inusual en zonas rurales- es joteada hasta el cansancio por estupendos capitalinos, huasos brutos y funcionarios de la ley y el orden. A mí, en cambio, no me pesca ni la vieja que despluma pollos.

Al caer esa tarde, los lolos de la PUC siguen su labor de beneficencia presentándole a la gente pobre una obra de teatro costumbrista. Como parte del elenco figura una minoca a la que conocí jugando taca-taca en el Campus Oriente: durante toda la representación contemplo embobado a la guachita, que es más rica que el pan con queso. Total, mi polola sigue reporteando.

Cuando la obrita termina, siento algo en la oreja. Es el puñito de Enriqueta, quien ha adivinado mi infidelidad mental y ha decidido sacarme la chucha. Tras pescarme de un ala, me arrastra hasta un camino empolvado, donde procede a darme una salvaje pateadura que es saludada con vítores por la emborrachada concurrencia. Cuento corto: recién tres días más tarde, tras perseguirla y suplicarle hasta Muerto Montt, logro su perdón (y que me devuelva el pasaje de vuelta a Santiago).

Comments

  1. Ay señosh! Estas historias deberían ser parte de la lectura obligatoria para niños en los colegios. No hay nada pero que ser una pobre rata estudiando en la PUC.

    Yo por eso estudié en La Chile, para que no se notara tanto la pobreza.

    Saludos!, El Cerdo

  2. wuajajaj que simpática es Enriqueta, se nota que existe demasiado amorsh!
    por otro lado… lindo es el sur por acá? conociste la lluvia pequeño santiaguino?? sí, ando en el sur (muertomonttbullshit) pero no con mis compañeritos que buscan “ayudar” a los pobres… me da paja.. 😀

    saludos misioneros !!

  3. la historia como las weas de fome, y más encima le tirai mierda a mi region (aunque debo reconocer que los muermos es de los pueblos más fomes de por aca)…. CHUPALA! igul tenemos mejores minas que las putas nortinas

  4. weon..suicidate weon..como podis andar con una peuca así… cortaté la poca pichula que te quedá y así te va a patear..es lo mejor..yo lo hice as… no mentira.

  5. Fruno: que tanta wea hablai voh? partirte a lavarme los platos, a darle comida a los gatos y hacerme masajes en los pies.. si no querís una patá en las weas, machucao!! Te quiero..

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