El Hueón más caliente del mundo

Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

La 4ª entrega de una de las más fracasadas historias de  sexo amor: el weón más caliente del mundo.

– “Yapo, qué pasa con ese caliente gil culiao??”, interpeló Rober a la Marce, esperando una explicación convincente sobre la negativa de la mina a culiar.

– “Bueno… me lo encontré en trabajos de verano hace unas semanas… andaba sin la Xime, y un día carreteamos junto a los demás”

– “Y? qué pasó?”, preguntó Rober, temiendo lo más que evidente.

–  “Pucha igual me da plancha contarte… pero filo, ya… a mi el nunca me cayó muy bien, lo encontraba medio fresco y barsa, varias veces me había joteado pero yo ni lo pescaba… pero ese día no sé, como que se me pasó la mano con el copete, y pucha… terminamos atinando… y lo hicimos”.

Weón….. ¿qué chucha? ahora todos los culiaos se habían afilado a esta chusca, menos él. ¿Cuál era la diferencia? ¿Era más feo? ¿Tenía más tufo a mierda? Más olor a axila quizás… o tal vez era a causa de uno de esos putos extraños motivos por los cuales las minas siempre hacen güeás inexplicablemente agueonas. Se sentía aberrantemente loser. Todos los weones se habían pisado a esta mina, menos él, el que mejor había hecho el trabajo. En fin.

– “Ya…. y qué onda con eso?”, le dijo el Rober disimulando su sensación de perdedor con un ligero tono de indiferencia en sus palabras.

– “Es que… no me cuidé”

– “¿Cómo no te cuidaste? ¿Te caiste, te pegaste? ¿Te pasó algo de ahí?”

– “Ay, no pos… que eris tonto… digo que no usamos protección… él no usó condón, y yo no estaba tomando pastillas en ese tiempo”.

“Y si sin pastillas ni condón culiabai a fierro pelao, como chucha habrá sido con pastillas, maraca culiá y la reconchetumare, y seguramente con todos los culiaos, menos conmigo perra culiá!!!!!”, dijo para sus interiores este muchacho. Pero en realidad no tenía nada mucho que decirle a la Marce en esos momentos.

– “El problema es que…. tengo un atraso”, complementó la chica, al tiempo que hizo amague de ponerse a llorar, y las primeras lágrimas asomaron por sus ojos.

Conchesumadre. Ahora sí que nada de culión. Más encima iba a tener que ser de nuevo el pañuelo de lágrimas de la Marce, sin ninguna posibilidad de chiflársela, y todo producto de que culió con OTRO weón. Robertito empezaba a sentirse frustrado y amargado. Pero no podía tirar todo su trabajo por la borda por lo que hizo de buen amigo y le dió su consuelo. Por supuesto, al rato ya se estaban yendo del departamento del David, sin haber concretado el acto sexual. Pa más recachas, la mina le pide que lo invite a tomar algo. “Esta es la mía, le pongo unos copetes más y ahora sí que lo suelta”, pensó él, aún intentando forzar una situación que a todas luces no se iba a dar.

– “Unas pilsen?”, le dijo Rober

– “No… no quiero copete, no me siento bien… mejor vamos a tomar un helado”.

Finalmente el poder de la calentura de Roberto fue mayor y accedió a ir a una heladería, lugar en el cual la Marce pidió la copa de helado más cara, que por supuesto fue cancelada, junto a la totalidad de la cuenta, exclusivamente por el Rober. Luego de eso la fue a dejar a su casa mordiendo, una vez más, el polvo de la derrota.

Había sido suficiente humillación y arrastre. Ser pañuelo de lágrimas, andar invitándola y acarreándola pa’rriba y pa’bajo, andar a las parás de la mina, todo el cuento, para obtener como retribución nada mas que unos besos cagones y uno que otro agarrón de teta ahí cuando la mina andaba volando bajo.

Así fue como Rober entonces comenzó a darse cuenta de a poco que toda la ilusión de poder follarse a la Marce nunca se concretaría, y que sólo tendría que conformarse con diversas pajas en su nombre. La obsesión comenzó a ceder y ya no era tema recurrente en sus pensamientos. Eso hasta que un buen día sábado se encontraba el Rober carreteando por ahí, cuando tipo 4.30 AM suena su celular. Era nada más ni nada menos que la Marce. A esas alturas, seguramente pensaba que era para echar la talla un rato y dar algo de jugo de curaos, así que sonriente y feliz, le contestó.

– “Holaaaaa, guapo… hmmhic”

– “Jajaja, weeena Marce, tai terrible curá… que onda, tai carreteando??”

– “Noooooomhhgg….. Estaba, pero ahora agabo de nnnllegar a mi gasa… y me tiré en mi cama, me saqué la ropa… y me empecé a agordar nnnnde dí”

“Ahora venís a estar caliente maraca reculiá”, se dijo Rober a sí mismo, sin embargo otra fue la respuesta:

– “Jajaja, si querís voy pa’lla, no me demoro nada”

– “Noooo, ahora no… guiero dormir… bero bañana, mmmañana básame a bbbbuscar en la dardeee, y vamos a un motel, ya lindo?”

– “A… a… a… a un motel????? en serio? querís que vayamos a un motel????”, respondió Robertito, aguantando la baba y con una incipiente erección en su entrepierna

– “mmmmsipooo… no es eso lo que tanto hai guerido bor too este tiempooo?”

La situación ameritaba que Rober saltara en una pata. Sin embargo la experiencia previa le indicaba que había que desconfiar. No podía ser tan sencilla tamaña oferta. Algo raro debía haber detrás, pero prefirió no darle más vueltas al asunto para no ilusionarse en vano y luego llevarse otra decepción, así que siguió carreteando y luego se fue a dormir.

Pero obviamente al otro día pescó el teléfono después de almuerzo planificó cómo hacer la llamada de rigor. La pensó bien: no quería dejar espacio para los titubeos de Marcela. Tenía que tener todo listo y dispuesto, de manera que ella no tuviera oportunidad de correrse (de echarse pa’tras). Aprovechando que se trataba de un domingo en la tarde, cotizó debidamente y se dio cuenta que había alternativas decentes para su bolsillo. Estaba todo en orden, así que marcó el número de Marcelita…

– “Alo, Marce!”

– “Si, hola, como estai?”

– “Bien po… y tu? te parece si te paso a buscar a las 5?”

– “Eeh… ehm…. mm…. para qué?”

– “Cómo que pa que? pa lo que hablamos anoche po cuando me llamaste!!”

– “Es que no me acuerdo qué te dije…. estaba demasiado curá, hoy en la mañana caché que te llamé, pero qué hablamos?”

– “Naaa… la dura no te acordai??”

– “No”

– “En serio?”

– “Sí, en serio… de qué hablamos?”

– “Me dijiste que hoy fuéramos a un motel”

– “Ay… en serio? chuta………. pero no se, no lo dije como en serio”

– “Aaahhh ya, pero no podís arrugar ahora po, te paso a buscar en media hora”, dijo Rober previendo un nuevo fracaso, e intentando hacer todo lo posible por salvar el buque

– “Es que quedé de ir con mi abuelita al cine ahora”

– “Oye no po, con tu abuelita podis ir al cine mañana… además, qué vai a ver?”

– “Esta película que estrenaron recién, la de los monos y la wea”

– “Aaahhh pero no vayai, está llena, está todo el mundo como weon viéndola, las entradas están agotadas y hay que hacer fila como de 1 hora antes de entrar a la sala… mejor anda con tu abuelita el otro finde y ahora vamos al motel”

No sabemos cómo chucha, pero logró que la Marce deshiciera el supuesto panorama con la abuela. En un rato el Rober estaba pasándola a buscar. La Marce se subió al auto, y estaba excepcionalmente callada. Algo no usual en ella, menos aún estando con alguien de tanta confianza como el Rober. Nuestro héroe no estaba pa sorpresas, por lo tanto intentó relajar el ambiente con un par de tallas, pero fue interrumpido.

– “Ya, dónde vamos?”, dijo la Marce

– “Al motel po, tal como quedamos”

– “Ay, en serio? en verdad pretendís que vayamos a un motel?”

– “OBVIO”

– “Pero es que no se, yo nunca he ido a uno… me da no se qué ir, me imagino que para allá va la pura gente que tiene amantes, y se van a meter ahí mientras cagan a sus parejas”

– “Sí pero ni tú ni yo estamos pololeando… bueno si no quieres ir vamos a mi casa y lo hacemos”, respondió sabiamente Rober. Marcela no respondió.

Una vez ingresados al estacionamiento del lugar, la Marce como que todavía no podía creer que fuera realidad. “En serio nos vamos a bajar?”, “SI”, respondió Rober, más contento que maricón con tetas nuevas.

Entraron al lugar. Rober no daba más de felicidad, ahora sí que sí. La Marce no tenía escapatoria, además no había salido con ninguna excusa culiada, sólo había intentado apelar a la de la abuela y el cine, mas Rober con toda la calentura experiencia acumulada por años se la sacó con una filigrana sutil y precisa digna de Zidane. A la entrada, luego de solicitar una habitación, les dijeron que tendrían que esperar por algunos minutos ya que estaban haciendo el aseo en las habitaciones disponibles, pero que los cubículos de espera estaban llenos, así que los hicieron esperar sentados en unos pisos de cocina debajo de la escalera que iba al segundo piso del inmueble, rincón en cuyas paredes había diversas dedicatorias y nombres de parejas encerrados en corazones. Extraña escena considerando que estaban en un motel que se suponía “bien”, no una mierda cerda pasá a pico. Marce no disimuló su inquietud con ello, por lo que se lo reprochó: “mira a los lugares donde me traís…”. El Rober no la pescó y se empezaron a dar unos besitos amparados por la intimidad que les otorgaba tan oscuro, recóndito y escarpado cuchitril.

Pasaron ahí cerca de 15 minutos. Demasiado rato. Rober comenzó a ver los fantasmas del fracaso nuevamente, que la Marce se apestara y quisiera irse era una posibilidad real. Por suerte, en el momento indicado los hicieron pasar a la habitación.

Al fin solos, no había escapatoria. Lo iba a lograr, era sólo cosa de minutos. Rober tenía frente a sí a la Marce, en una habitación de motel, ya pagada, con todo listo y dispuesto para finalmente poder concretar lo que tanto había soñado: por casi 6 años había querido hacerle el amor a esa mujer, y al fin llegaba la oportunidad, y esta vez si era inminente.

Para deleite de los lectores, todo iba transcurriendo con total fluidez, se besaban apasionadamente y las ropas de a poco empezaban a volar: primero fueron los zapatos y luego los pantalones. Pasado un rato, Roberto estaba ad portas de largarle el sostén a Marcela. La primera parte de su sueño estaba por cumplirse, al fin podría verle, acariciar y lamer esas tetas que al menos exteriormente tan buenas se veían. Si hasta se nos anduvo emocionando un poco el cabro, ya no sería más un anhelo, sino que una experiencia real. Su calentura quebró todos los records conocidos, y ya no había dudas: si en ese momento hubieran hecho el concurso, este weon del Rober lo ganaba… era el weon más caliente del mundo

Lamentablemente, esta historia no es del todo feliz como podrán haber notado. Nuestro compañero se llevó una decepción no menor cuando se dio cuenta que la mina usaba sostén con relleno. No era tan plana, pero sin duda que tenía poca teta, y más encima las tenía medias deformes, no muy redondas que digamos… no ofrecían una imagen digna del erotismo con el que el muchacho se las imaginaba en sus sueños.

Pero no importaba, aún había más: era tiempo de sacar los calzones. Pero el que debía ser el momento climax de su realización personal, espiritual y cachística, se transformó en la segunda decepción de la jornada. En lugar de tener la vagina depilada o con algún corte delicado tipo “mohicano” o “triangulito”, esta muchacha cultivaba una frondosa mata de pelos de carácter realmente amazónico. Un matorral de pendejos que hasta tenían las puntas medias partidas. No importaba, no era suficiente para hacer mella en la gigantesca calentura  del Rober, total, filo con los pelos, la wea era tener el hoyito ahí a disposición.

Bajó con su cabeza acercándose al bajo vientre de la muchacha, haciendo ademán de querer propinarle sexo oral, cuando una misteriosa e invisible fuerza lo detiene por completo. No había sido la Marce. O sea, no físicamente, porque lo que lo detuvo fue un peculiar olor que sintió repentinamente. El colapso que le significó sentir aquel aroma le impidió notar la realidad. Se negaba a aceptarlo aún teniendo la evidencia frente a sus narices. Cuando la pungencia y el hedor fueron insoslayables, le cayó la teja: la Marce tenía el sapolio terriblemente de hediondo, con un olor así como entre a meadero y sobaco. Mala la wea. Tanto así que interrumpió de manera inmediata su operación de peinada de alfombra, disponiéndose finalmente a lo que habían venido: chantarle la prieta, estaba presto a ello, cuando se dio cuenta que la Marce tenía los calcetines puestos (uno con una papa en el dedo gordo).

Eso ya no era parte del plan y estaba comenzando a ser matapasiones, incluso para un caliente como él. Rober pensó en decirle que no fuera tuja y que se sacara las cagás de calcetines, sin embargo prefirió no hacerlo, ya que después de lo visto, no tenía ganas de presenciar alguna otra sorpresita corporal, por lo tanto el sacro acto del coito se llevó a cabo con la lolita teniendo sus calcetas aún puestas en sus pies.

Con dichas incomodidades finalmente pasaron las 3 horas de rigor. A pesar de todo, Roberto lo disfrutó y sintió que realmente había por fin cumplido su sueño: se sentía un poco menos loser, sentía que toda la plata y el tiempo invertido y las humillaciones por las que pasó tuvieron su recompensa, y ahora las pajas no tendrían que ser imaginando algo que nunca había visto sino que serían recordando una experiencia real…

Se subieron al auto, pasaron a tomarse un helado por ahí, y el Rober la pasó a dejar a su casa. Después de despedirse, Rober iba partiendo cuando la Marce lo detuvo desde la calle, le hizo un gesto de querer decirle algo, Rober bajó la ventanilla del auto, y la chica le sonrió y le dijo

Te quiero

Fin

Comments

  1. Puta el qliao con mala cuea wn me dió pena por el wn que la cagó pa ser inquiebrantable, pero su error fue vender su dignidad por un choro que mas encima estaba asquerosillo… una pena por el Rober, se tasa wena tela el loco… ojalá haya aprendido la lección,

  2. Conche su madre! que asco el final, osea… lo encontré bueno, me hizo sentir un asco exepcional, cosa que pocos textos hacen xD. Y más encima parece que queda encalillado con la mina por el “te quiero” jaaa! pobre weón, buena gordo judio!

  3. puta la maraca putana de la Marce wn!!! mas lo que costo que soltara la chonfla y la tenia bastante descuidada…CSM! y lo peor fue el “te quiero”… se cagó al Rober…

    buena BigFatJewish, chistosa la historia
    saludos chonfleros!

  4. weena la historia completa, creativa, wena prosa, con buenos incertos de pensamiento puebleril, chuchadas cuando tenia que haberlas, cultura criolla a monton. Todo perfecto salvo una cosa……. el remate….puta el final culiao pá mediocre y penca ………anda a escribir nocturnas a TVN mejor BFJ……… (por lo menos el loco chantó el paté…que era lo que esperaba…)

  5. jajajajajaja grande y pobre Rober ……….

    por lo menos cumplió su deseo, aunque DUDO que las siguientes pajas sean en honor a tan distinguida señorita (MARACA RCTM!!!!!!)

    Salu2

  6. pero como es esta wea, penca el final, tan malo como la mina esa, pero igual nuestro heroe obtuvo una recompensa, endionda a choro y poto, falto que se tirara un feroz peo pa rematar la wea

  7. “…o tal vez era a causa de uno de esos putos extraños motivos por los cuales las minas siempre hacen güeás inexplicablemente agueonas.” NOOOOTAAABLE. pta igual penca el final, pense qe la maraga iba a cargar al bueno de rober con una guagua pero bueh, porlomenos la hizo : )

  8. Mmmm fome el final, parece que lo hizo otra persona o nosé, pero los niveles de calentura no superaron a los anteriores capítulos.
    Igual saludos a todos los Rober de Chile!

  9. Concuerdo con varios, muy wena historia!!
    Creativa, mantiene la atención, con sus buenas chuchadas… hasta me sentí identificada en lo calientasopas con la Marce, no en lo hedionda, pa eso me lavo todos los días..
    Excelente!!

  10. Los weones/as que dicen que el final estuvo penca, son esa gente que nunca le dio la pasada esa tan anhelada persona, envidiosos de mierda. Buen final, wena!

  11. hasta q se lo mando el rober qlo..!
    el weon sufrido xemimadre..!!! y la mina AAAAAAAAAA..!!!! CON SOLO LEER LA WEA ME DIERON ARCADAS..!!! pero al fin, nuestro heroe logro su objetivo de 6 putos años, daba lo mismo los dreadlock en la tercera base, q tuviera una goma en la cabeza y otra en la wata, q tuviera los calcetines con papas y un olor a jungla, la wea era mandarlo chus..! pa’ entro..!

  12. csm, esa wea pasa… Si bien no estoy ni cerca a ser “el wn mas caliente del mundo” como lo fue nuestro amigo rober, las pasiones y las idea que uno tiene de las minas casi siempre distan una enormidad a la realidad… paja esa wea 🙁

  13. Me imagine el “sapolio” de la marcela….que weona màs cerdaaaaa!!!….no que asco, mal….yo el loco por màs caliente que estè, no me la tiro…que asco.no minas ediondas y peludas….esas son las que cagan a todas las demàs….uno debe invertir en sacarse la mata de pelossss!!! y en bañarse, sobre todo si te vas a un motel con un lolito.

  14. Que penca la wea de la mina…. pao el weon tb.. yo la mando a bañarse.. minimo po waxo… y la metia la jaccuzi por ultimo… asi le casai las casetas y el olorshhh..
    Weno igual el relato

  15. Robert representa al héroe al que todos debemos aspirar: inteligente, hábil, aprendiendo de sus errores y siendo constante para alcanzar su tal magno objetivo, el culear. Incluso, en el mismo acto encontró ciertas dificultades debido a la excesiva sobre valoración innata de la manfinfla hacia la Marce, pero su fuerza de voluntad hizo sortearlas debidamente,todo un emprendedor caliente. Muchos saludos y buen relato.

  16. “Robert representa al héroe… ” Decir que este sdw es un héroe es como decir que el Batman de Christopher Nolan es un héroe.

    Pero supongo que cada uno elige su veneno ¿Cierto?

  17. Despues de leer este relato con el cual me cague de la risa, queda mas que claro porque el negocio de la prostitucion esta mas bullante que nunca en este pais. No porque abunde el dinero, sino que porque abundan estas CONCHASDESUMADRE que nos hacen mal gastar tiempo, dinero y orgullo.
    Es mas, hoy por hoy sale mucho mas barato tirarse a una prostituta (mujeres mucho mas honestas que estas CONCHASDESUMADRE) que minas como la Marce.

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