Distémper es un hijo de puta con serios problemas, aparte de arribista reculiao y pasao a caca. Al menos -algo es algo- no es shúper.

¡Anda a buscarme una chela!” sugiere coquetamente Enriqueta apenas llegamos al cumpleaños de su amigo Vicentito. Enamorado, parto raudo para no importunar a mi sedienta polola.

Aunque soy ciego como topo, por motivos estéticos evito el uso de gafas en reuniones sociales, pichangas y momentos de intimidad: por eso me cuesta encontrar la maldita mesa de terraza donde se supone está depositado el alcohol. En medio de un jardín más oscuro que el orto del Cerdo, vacilo un par de veces, choco con un invitado y me pierdo tres veces antes de dar con la dichosa cerveza.

Tras servir dos vasitos regreso orgulloso donde mi amada, a quien le sonrío a lo lejos con mi mejor cara de esclavo. Cuando me detengo a medio centímetro de ella, sin embargo, puedo notar que mi alegría no es correspondida en lo absoluto: la cara de nalga le llega hasta el suelo. Ipso facto, y sin mediar explicación alguna, me cruza la cara de una cachetada y se manda a cambiar. “¿¡Pero qué chucha pasó!?”, le inquiero al horrorizado Vicentito, quien me informa que Enriqueta jura haberme visto correrle mano a una lola. En efecto, mi torpe maniobra en la oscuridad -tropiezo incluido- ha sido interpretada como un vil manoseo.

Urgido, entro en la vivienda, donde encuentro al amor de mi vida apuntándome con el dedo. “¡Degenerao culiao, te voy a sacar la chuchaaaaagh!”, chilla. Al ver que se acerca con la manita abierta -soy hueón, pero no tanto- salgo corriendo para que no me aforre otro coscacho. “¡Pero si soy miope amooooor, sabís que no veo ná!”, informo. Comienza entonces una persecución estilo Benny Hill por toda la casa; el público presente, que ya ha presenciado shows similares, alienta con las palmas hasta que mi niña me da alcance. Y paf.

¿Bailemos?”, le pregunto luego de que me abofetea cuatro veces hasta dejarme los cachetes bien coloraditos. “Bueno ya, pero igual tenís que saber ya no te quiero más, reculiao… apenas nos vayamos de acá te pateo”, amenaza.

Danzamos. Cada cinco minutos, Enriqueta recuerda mi traición y me pega; mientras, yo muevo la patita intentando hacerme el simpático, como si fuera lo más normal del mundo bailar a cachetada limpia. Vicentito, quien es muy decente, trae más tarde a la supuesta víctima de mi ultraje: la muchacha, a quien no conozco ni en pintura, declara que no recuerda que durante esa noche -ni ninguna otra- yo le haya tocado el poto ni otras partes blandas. Cuando los dos se marchan, la loca de mierda mi amada polola me aforra otra vez por obligar a un buen tipo a mentir por mí.

Así avanzan las horas. Desesperado y con la cara hirviendo, le sigo suplicando perdón a Enriqueta y prometo mejorar: por desgracia, como siempre, la muy diabla me hace caso y decide darle una nueva oportunidad a nuestro amorsh.

Comments

  1. “..Comienza entonces una persecución estilo Benny Hill por toda la casa…”, me imagine esa escena hahhaha.
    Puta el weón esclavo.

  2. Gracias queridos amiguis por sus amables comentarios. Reflexionaré al respecto (?). Y espérense nomás, que la cosa se pone mejor, visitas al nosocomio incluidas.

    Me voy a lavar las bolas, permiso.

  3. El perfecto ejemplo de mártir en nuestros tiempos. Un ejemplo de abnegación y sumisión. Sólo puedo imaginarme a Enriqueta como una Diosa Nórdica semi perfecta, puesto de no ser así… pues me temo que el calificativo de perdedor reemplazaría al de mártir.

  4. “¡Degenerao culiao, te voy a sacar la chuchaaaaagh!”….que frase tan llena de amorsh es esa jajajja… pero bueno Distémper, hay amores que matan… y veo que tu lo soportas gustoso (de algún modo te recompensa tanto gole me imagino), aunque tal vez en un tiempo te veamos con ropa de cuero, cadenas y amarrado jajajjaja

    saludos cachetes golpeados!

  5. Más que diosa nórdica, Enriqueta era de una curiosa mezcla calabresa-diaguita, emparentada de seguro con el noble pueblo de los chiquillanes.

    Lo que es yo ahora prefiero la mezcla franco-esquimal, bastante más cariñosa y de buen humor.

    Y claro que soy perdedor, media novedá.

  6. se me ocurren dos palabras: gila culiá.

    ….y vos como permitis eso??? te tiene muy de las bolas?

    espero por tu dignidad que esta situacion mejore, pero viendolo asi…lo dudo.

  7. No, no, no… estoy seguro que Mr. Distemper, por razones de seguridá nos alegra con historias del folclor de su subcultura, y no con situaciones de su vida actual y real… no es posible tanta autohumillación… a menos que…

    Fome la wea
    Súbanse otro mejor
    (Me gustó el estilo de El Cerdo… yo tb voy a firmar)
    /Don Walo/

  8. Esta es la 4 entrada que leo en referente a tus vacaciones, gracias a dios parti por la 7, sino ya te estaria puteando. pero si enriqueta te vuelve a maltratar, es mejor que te castres, la decendencia tuya danaria seriamente la especie.

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