John Ass Brotha (Juan Carlos Silva) es un célebre negrito diseñador de la Chile. Por lo tanto, un tira piedras como pocos, que descarga su inagotable saco de mierda contra quienes le han causado malestar, pena, dolor o solo cometieron el error de existir. @jclatingangsta

Eran principios de los noventas en Chile, y musicalmente, tenemos que decir que estabamos más retrasados que Taldo. En aquel entonces, los programas de música no cashaban una (aún muchos no lo logran), y según testimonios de sus propios animadores, tenían que mandar a un weón semestralmente a cachar que pasaba en gringolandia con “la movida” musical y así reproducir esas basuras en nuestra televisión.

En esa dinámica copiona que nos caracteriza y aún no abandonamos en nuestra televisión, es que estabamos infestados de mierdas como The Cure, Poison y otras basuras que solo seguían incitando a peinarse y parecer un maraco (ejemplo que se han esforzado en hacer perdurar los emo).

Pero algo estaba por ocurrir. Los gringos, llenos de negros delincuentes y buenos pal crak, decidieron sacarles plata a estas basuras, conviertiéndolos en estrellas de la música… como?

Simple, pescaron al negro más feo y mal vestido, le tiraron la mejor base de Rick James, los pantalones de  Aladín y le dijeron: “canta sobre lo que más te han dicho en tu vida”. Y así nació “No puedes tocar este” o “Can`t Touch This”, para los que pagaron para educarse.

Así, el negrito Stanley Kirk Burrell, alcanzó la fama y se convirtión en MC Hammer, o señor Martillo como le decían en el Bronx.

Este negro de mierda, con peor gusto para la ropa que Fernando Larraín, se ganó nuestro cariño y admiración, lo que no es fácil… pero a punta de un gran estilo y carisma logró lo imposible para un mono marginal.

Cuál era la fórmula de Martillito? Primero y fundamental, usar bombachas. Muchos creían que por un afán estético, pero no, cuando eres un joven bien dotado como yo, es claro que debes usar ropajes que no interfieran con la comodidad de tu niño externo y el olor que este emana. Segundo, hacer combinaciones de colores y estilos extremadamente distinguidos. Tal es el caso de Jardineras abombachadas doradas o Zungas de Leopardo con Mocasines. Y Tercero, pelarle las bases a puros webones feos, negros y medios maricas, como Rick James o Prince.

En resumen, este célebre ex basura humana, no hizo más que convertirse en un collage humano de mierdas feas y desarrollarlo al máximo, hasta construir su propio estilo. Con eso, marcó a jóvenes alrededor de todo el mundo, incluso en Chile, donde fué uno de los estandartes de la pionera cultura Ji-Jo.

En aquella época, los jijopero chilenos usaban pantalones cuadrilles denominados “jipjoperos” y trataban de ponerse cualquier webada al revés, al estilo Kris Kros. Esto dió origen a los saltos callejeros formato “Jump-Jump” que tan bien conocemos y reconocemos en los vejetes fracasados que aún intentan bailar como el príncipe del rap en cualquier carrete en que pongan Ini Kamoze o cualquier basura que alguna vez intentó ser hip hop.

Por todo lo anterior, es que debemos ser agradecidos y darle los créditos a MC Hammer por marcar a una generación y un estilo. Si no fuera por Martillito, no habrían bascilones en las fiestas de “los ochenta”. Si no fuera por martillito, no tendríamos a los tan distinguidos jijoperos beat boxers que recorren nuestras calles “improvisando la rima”. Si no fuera por martillito, no habrían delincuentes en Chile, o al menos estos escucharían Thalia o algo así. Si no fuera por martillito…

…nada sería lo que es.

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