Pobre.

Como parte de mis perversiones mañaneras, he incorporado la costumbre de observar tanto a hombres como mujeres defecando y, o u orinando.

Muchos de ustedes pensarán que soy un degenerado, pero si así lo fuese, la chinita que esta “chando la corta” en la foto de arriba, no tendría semejante audiencia.

Por lo mismo, en una reivindicación de mi dignidad, pido respeto para quienes amamos el arte de miarte… además, con tanta gente alrededor no me caliento.

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