Distémper es un hijo de puta con serios problemas, aparte de arribista reculiao y pasao a caca. Al menos -algo es algo- no es shúper.

Estoy encerrado en mi propio auto a unos cincuenta kilómetros de la civilización. Deben ser las 3 AM; en el Cajón del Maipo se celebra un regado asadito en el que participan casi todos mis amigos. Yo, sin embargo, permanezco recluido hasta nueva orden.

¿Por qué chucha me tienen castigado? Sin querer, minutos antes he pasado a llevar el interruptor de la cocina; tras cinco segundos a oscuras y en medio de las carcajadas de los ebrios reunidos en el lugar, logro encender la luz. La única que no ríe es Enriqueta, quien me pega so empujón cuando intento abrazarla y procede a berrearme delante de todos: “¡Conchetumare, apagaste la luz a propósito para correrle mano a la Blanquita!”. La aludida, por cierto, es su mejor amiga, no estaba siquiera cerca mío y jamás en mi puta vida se me hubiese pasado por la mente ponerle ni un dedo en el poto.

A aletazo limpio, Enriqueta me expulsa de la cabaña y procede -cómo no- a sacarme la chucha. “¡Ahora te vai a meter al auto y no te moví hasta que yo te diga, hijoeperra caliente y la putaetumarequeterreparió!”, informa. Obediente, me introduzco en el vehículo particular clase B mientras ella regresa al ágape.

Retrocedamos un poquito. El viaje hasta la parcela ha sido, por decirlo de algún modo, infernal. Cuando paso a buscarla a su casa me encuentro con la sorpresita de que no iremos solos: cinco de sus patudos amigotes se han encaletado y ante los hechos consumados no me queda más que aceptar que viajaré con extremo sobrepeso. A la altura de Macul mi pobre Renault comienza a echar humito; en Puente Alto no camina más. Debo recurrir a los oficios de un maestro chasquilla que me instala un alambrito desde el radiador hasta el volante para activar manualmente el ventilador: como resulta obvio, tras algunos minutos de ascenso el motor se funde y quedamos botados en medio de la noche negra. Un buen samaritano presente en el asado nos remolca hasta el sitio del festejo.

Mi ánimo, claro está, no es de los mejores. Aparte de arruinar mi único bien material, he sido humillado por enésima vez en público y debo esperar hasta la mañana siguiente para conseguir que una grúa saque el cacharro de ahí. Así pasan lentamente las horas; mientras el reloj avanza, comienzo a echar humo por las orejas. “¿Por qué mierda soy tan hueón, cómo dejo que esta mina me haga esto?”, cavilo.

Tipo 5 AM, preso de la ira, decido que ya estoy bastante viejo para ser castigado como niño chico. Bajo del auto y recorro el lugar en busca de mi pololita. Y ahí está, muerta de borracha debajo de un árbol, exprimiendo una caja de vino en compañía de dos jotes. “Eres una maraca, te merecís un buen coscacho”, le digo. “¿Pero qué te dije culiao, por qué mierda te saliste del auto? Aer po, ¡pégame si erís tan machito!”, desafía.

Entonces le comienzo a sacar chucha y media.

Continuará.

Comments

  1. Y luego despertaste …
    Todo fue un sueño …

    Igual, estoy en la ilusión de que le hayas sacado realmente la puta madre …

    Pero me tinca que tu triste proeza tendrá un triste final para tí

  2. Te avivaste hueón!

    Ahora se te vienen los pacos y una noche en cana, ademas de una golpiza al por mayor, pq a voh no mas se te ocurre pegarle en uan fiesta con 5 amigos de ella ahi mismo.

  3. Solo le estas dando a tus lectores lo que quieren jajajaja que te apuesto que igual te sacaron la chucha o estabas soñando en el auto y tu mina te despierta justo cuando estas en lo mejor del sueño, jajajajaja wn de mierda Saludos igual leo tu columna

  4. Buu, a mi me gustaba tu sumisión hacia la Queti. Ojalá toda ésta historia sea un vil sueño, del cual eres despertado con un mortal cachuchaso.

  5. Estimado Distemper:

    No te dejes embriagar con los vitores populares.
    Tu eres mas que eso.
    Has construido algo sobrecogedor…
    una figura que encarna de forma monstruosa y subversiva la aniquilación sistemática de la dignidad personal y el amor propio.
    Algo profundamente espiritual se esconde en esta sumisión primitiva he infrahumana, algo que no puede ser tirado a la basura por un arranque efímero de self-respect. Déjale aquello a los mediocres, a los que aún creen que son algo más que un azar de materia orgánica.
    Enriqueta es tan solo la parte de ti encargada de desgarrar el velo ilusorio de la individualidad.
    No caigas en la trampa.

    Atte.
    El Zombie Burgués.

  6. En vez de pegarle, mejor culeatela y cuando este a punto de llegar la muy zorra se lo sacay y le afirmas las manos.

    Te la cagay medio a medio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *