Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

Puta JefaHace unos 4 o 5 veranos, Miguel acababa de terminar su 4º año en la carrera de xxx,y como buen estudiante en dicha etapa, estaba en la obligación curricular de realizar aquella abominación académico-laboral llamada “práctica profesional”. Una paja por donde se le mire, como bien se podrán imaginar, y ante tal, nuestro amigo se propuso conseguir una práctica en la que le pagaran al menos decentemente como para poder irse a la playa a echar el pelo una vez finalizada tan poco noble episodio de su vulgar vida.

Fue así entonces como con bastante fortuna de su parte, recaló en una empresa chica y piola, donde le aseguraron que le iban a pagar una cantidad quizás no muy elevada de dinero para lo que s el mundo laboral adulto, pero que para un insignificante estudiante estaba más que bien. Por si fuera poco, su jefe directo era un compadre de lo más buena onda, que le tiraba pegas en las que este muchacho se manejaba, dejando así una grata impresión en la institución, disimulando de manera absoluta su endémico pajerismo en la u con algo de responsabilidad laboral.

Fue así como dado lo pequeño del recinto laboral, su nombre llegó a oídos de la jefa de recursos humanos, quien cuando llegaba de sus veraniegas vacaciones, Miguel estaba ya a punto de irse (de vacaciones), y decidió citarlo para conocerlo y afinar los trámites para su salida y todo el papeleo que tenía que llevar a la U.

Por otra parte, aún sin enterarse de esto, Miguel ya sacaba cuentas alegres: con el dinero juntado, le alcanzaba para azotarse durante 18 días todo incluido en El Quisco junto a sus amigos, que incluso le alcanzaban pa mandarse unas excursiones a los finos topless de San Antonio y alguna que otra escapadita a algun bar local para pedir el clásico metro cuadrado de pilsen.

Entonces llegó el día del encuentro. Le comunicaron al muchacho que esta señora lo quería conocer (y subyacentemente, se lo quería conocer) debido a que era primera vez que tenían un estudiante en práctica y por ende quería compartir el feedback de tamaña experiencia. Cuando Miguel acudió a la vieja, cual sería su sorpresa al encontrarse frente a sus ojos un verdadero esperpento. Para partir, la vieja tenía un tufo a muerte realmente calamitoso que significó un recibimiento con una contundente bofetada. Luego de que este muchacho pudo recuperar la visión afectada por ese olor repelente, qué se encuentra: una vieja guatona de 1.50 m de altura mas o menos, que al ojo tenía unos 20 kg de sobrepeso. Una cabellera crespa rubia platinada que de natural lo único que tenía era las puntas mas partidas que el culo de El Cerdo. Unas tetas grandes y contuntendes… a la altura del ombligo; labio leporino (los del rostro), anteojos poto ‘e garrafa completamente pasados de moda, un poto ‘e mochila completamente desproporcionado y deforme, egresada de Beauchef, vellosidades de diversa índole y tonalidad en su caracho, y otras características físicas que con el fin de resguardar la integridad mental del lector procederemos a omitir.

UUUYYYYYY pero que buenmozón este practicante que me trajeron oyeeee… miiiiire, si parece un muñequiiito

Pa que decir que para nuestro amigo, la situación era más incómoda que cagar con parka. No tenía mucho que decir y sólo atinó a sonreir. La vieja no sigó hostigándolo y volvio a sentarse en su silla.

“En realidad te mandé llamar porque quería conocerte, ver un poco como andaba la experiencia de tener aca un alumno en práctica, y qué te parecía el trabajo hecho”. Miguel no desperdició la oportunidad de desviar la atención y se largó hablando de puras pajas relativas a la pega. Vociferaba con tanto ímpetu como fuere necesario para no darle ninguna opción a la vieja para que volviera a darle el jugo que le había dado antes. Sin embargo su plan no resultó del todo bueno.

“Qué buena noticia que estés tan motivado, porque entonces así te va a caer bien lo que te voy a contar: tu positiva evaluación y algunas nuevas necesidades de la empresa, me hacen ofrecerte una extensión de tu práctica”

No era muy difícil la decisión a tomar, pues Miguel no tenía mayores intenciones de seguir trabajando como esclavo, por poca plata, y como un vil practicante, menos aún ahora que sabía que estaba esa vieja horripilante al acecho. Sin embargo, tuvo que aguantarse la negativa, pues la vieja le indicó que con sus eventuales nuevas labores, llegaría un sueldo mucho más digno, y que le alcanzaría para unas posteriores vacaciones mucho más decentes que en esa inmundicia de balneario. Todo esto le hizo caer en una disyuntiva que lo ateormentó durante muchos días, pues fue totalmente incapaz de dar una respuesta de manera inmediata

Mientras pasaban los días, esta vieja se lo joteaba cada vez de manera más intensa para que el muchacho tomara una decisión, sin embargo este weon siempre se las arreglaba pa zafar. Eso hasta que un buen día la vieja lo acorraló y Miguel no tuvo escapatoria: eran cerca de las 18.30 horas, apelando al horario de verano casi todos ya se habían largado, sólo quedaba este muchacho en su sector, preparándose ya para partir. De la nada apareció la “dama”, quien muy poco sutilmente lo arrinconó preguntándole por qué dudaba tanto de querer continuar trabajando ahí. La desesperación que sintió en ese momento lo llevaron a emitir una respuesta como el pico:

ES QUE ME FALTA CONOCER MÁS A LA GENTE Y TENER UN POCO MÁS DE CONFIANZA

Qué le dijeron a la vieja. En 5 minutos, estaban arriba del auto de ella rumbo a un happy hour. “Este es el mejor método para agarrar confianza, dijo entre risitas la vieja fea”. Al rato estaban eligiendo mesa. “Una de adentro, vamos a esa que está en el fondo”, sugirió Miguel, pensando ciertamente en evitar lo más posible la exposición por si se llegaba a encontrar un conocido.

Una vez comensado el consumo de alcohol, la cosa se comenzó a relajar a medida que llegaban los piscos sour y los mojitos a la mesa. Este cabro necesitaba alcohol y directo a la vena para poder obviar la calidad de monstruo del monstruo que tenia sentado al frente. A la tercera ronda, la veterna ya comenzó a hacerle cariño en las patitas al weon este con sus pies. La insinuación era descarada y este gil tenía ya que dar una respuesta coherente sí o sí. Pero aún estaba demasiado sobrio como para aceptar su cruel destino. No estaba suficientemente alcoholizado como para dar su brazo a torcer.

Cuando la concentración de etanol en su sangre fue suficiente, no pudo oponer más resistencia: le dijo a la vieja que no estaba ni ahí con seguir trabajando. Así de corta. La señora obviamente se indignó ante tamaña respuesta, pues no se la esperaba, sino más bien todo lo contrario. Con evidente molestia, le dijo que si no reconsideraba su decisión, no lo aprobaría y lo evaluaría negativamente, con lo que todo su verano habrá sido en vano.

PERO HAY OTRA SOLUCIÓN

Esgrimió la dama. “Vámonos ahora mismo pa mi casa”. Na de weas. Entre trabajar como mula el resto del verano, que se lo cagaran sin aprobarle la práctica, y tener que afilarse a una vieja fea, puta, tenía la decisión más o menos tomada. Pidieron la cuenta no sin antes Miguel ponerse otro copete para así estar aún mas borracho y realizar el acto del coito lo más anestesiado posible.

Las escenas explícitas no serán relatadas. Lo único que se puede agregar, es que el cabro este tuvo que tomarse otro copete donde la vieja cuando cachó que aparte de todos los defectos físicos descritos previamente, tenía pelusas en el ombligo, las axilas no depiladas, y el labio leporino no era solamente en la cara, por lo que en más de una ocasión, la tula le pasó en banda debido a su entonces dramático estado etílico.

El día siguiente era sábado, por lo que el lunes estuvo a primera hora en la oficina de la iñora para solicitar su certificado de práctica, creyendo que ya todo había terminado. Las vacaciones se asomaban cual luz al final del tunel. No más trabajo mierdoso por poca plata, no más Santiago en verano, no más viejas culiadas califas hinchando las bolas.

Cuando llegó, ella ya estaba, tenía el sobrecito en una mano, mientras lo miraba picarescamente, y hacía ademán de no llevar ropa interior alguna…

Comments

  1. puta la weaa!!! que paja por el pobre desafortunado de la historia. a mi también se me viene la dichosa práctica…la primera, además es en obra…una bullshit!!

    saludos come-viejas!

  2. esos son lo momentos, en que se demuestra la valentía………., amigo alcohol,… no me abandones!!

    saludos pal chakal de fundación las rosas! ..El Cerdo y todo el crew de andateala.com

  3. jajaja buenisimo el relato. Me rei con lo que dijeron arriba del candado chino del cerdo.
    PD: no se dice labio leporino, se dice fisura labial.

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