Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

Las asombrosas Aventuras de Centello Soto 2ª Parte

Camino a la casa de la Lore, la distribución de gentes determinó que yo fuera de copiloto en el auto del Cristobal. Lamentablemente el asiento trasero no iba vacío: un maldito paracaidista llamado Centello Soto tenía posadas sus inmundas nalgas sobre él.

Desafortunadamente, ese pobre cristiano iba tan curao que nos dio pena dejarlo botado por ahi, porque era evidente que le iban a chorear hasta el pelo al pobre aweonao. Además estaba semi inconciente, por lo que cachamos que llegando a nuestro destino, le pasábamos una piscola y era suficiente para que muriera y no supiéramos más de él, dejándonos tranquilos de una puta vez.

Sin embargo la tranquilidad no llegó ni siquiera cuando estábamos en el auto, ya que a los 5 minutos, este engendro del demonio pega un alarido que nos hizo saltar hasta el techo. Le preguntamos que qué mierda le pasaba, y en un español digno de inmigrante ucraniano ilegal sin educación básica alguna, nos ladra

EH GUE…. EH…G…. AGG… GUE… BARAAAA GUEON, BARA LA GUEA DE AUDO, GUE EOY A GUIDRIARRRRBEERRWRWRWEAAAAAWRRRRGGGGHHHHHHHH

En un movimiento digno de Usain Bolt, aprovechando que Cristóbal justo frenó el auto, abrí mi puerta, salté de mi asiento, abrí la puerta trasera, y de una sola ala agarré a este especimen y lo alcancé a tirar pa’fuera para que emitiera sus repugnantes fluidos (y sólidos también, hay que decirlo) intra digestivos, con tan mala cuea para este pelotudo que con la violencia del movimiento se fue de hocico al suelo y se voló un choclero. Pero no vomitó el auto, que era lo que importaba.

Cuando terminó su evacuación estomacal, lo subimos de vuelta al auto con una bolsa de mareo amarrada al cuello, pensando en que llegando a la casa de la Lore lo tirábamos a dormir al patio trasero o alguna wea así, cosa que no weveara. Sin embargo al llegar al inmueble, el maldito Centello pareció revivir de manera milagrosa, lo cual nos perturbó sobremanera ya que veíamos truncados nuestros planes de deshacernos del weas, más aún cuando sin preguntarle a nadie, pescó su mochila de mezclilla toda hilachienta (que le quedaba colgando de la espalda a la altura del poto, y que usaba sagradamente cuando se ponía jeans, chaqueta de mezclilla, y zapatos de vestir café -sí, su atuendo durante dicha noche-) y entró como Pedro por su casa a la morada de nuestra amiga.

Una vez dentro, comenzó a ponerle de nuevo, atacando sin piedad las promociones de alcohol de las que nos habíamos aperado, por supuesto sin haber él puesto ni un puto peso para la adquisición de dichos insumos. Al rato llegaron las chiquillas que la Lore nos había prometido, sin embargo temimos por el éxito en la integración de ellas debido al verdadero espanta minas que nos acompañaba (ya que además de las medallas de copete, ahora había que sumarle una medalla de vómito en su polera y dos mas en sus pantalones, además de un poco de sangre que corrió cuando este subnormal se rompió el diente).

De todas las cabras que llegaron, destacaba la presencia de una: la Andrea, bella muchacha que donde fuera que llegase, concentraba las miradas de todo hombre debido a su rutilante hermosura. Y además de rica, era levantada de raja, con lo que por lo general no pescaba a ningún jote culiado hombre que se acercara a cortejarla. Por supuesto, el hueon penca de Centello tenía que fijarse en ella, y obsesionarse con la lola. Durante toda la velada, el weon no paraba de mirarla realmente embrutecido, de la manera menos piola posibl. Llegaba a dar vergüenza ajena, durante varios pasajes la situación llegó a ser incómoda cuando este tarado le dirigía miradas que ya rayaban en lo lascivo, por supuesto, sin tener más retribución que la indiferencia total y absoluta de Andrea, y algunos papes que le pegábamos pa que espabilara.

Sin embargo el punto álgido de la noche se vino cuando ya habiendo tomado algunas copas, la conversación comenzó a subir algo de tono, y Andrea confesó que en realidad no tenía ningún pudor en serle infiel a su pololo y tener sexo con otro hombre que conociera en algún carrete, estando relativamente ebrios. Qué le dijeron al weas de Soto. Ahí se le terminó de ir hacia la pichula el último concho de sangre que irrigaba su minúsculo cerebro, soñando que era wea que la mina se tomara media piscola más para que le fuera infiel a su novio en el mismísimo catre de los viejos de la Lore. Este animal se pasó el resto de la velada tomando, mirando a la Andrea, y soñando con que aquel momento llegaría.

Ya entradas altas horas de la noche, a la Andrea le vino todo el sueño y además estaba algo arriba del balón por lo que le pidió permiso a la Lore pa ir a dormir a alguna de las camas disponibles. “Este es el momento en que Centello Soto debe atacar”, dijo Centello Soto, por lo que luego de un ratito, se hizo el weon, se deslizó de la concurrencia y se dirigió hacia la habitación donde yacía Andrea durmiendo. La encontró en la cama de los viejos de la Lore, y este weon sin invitación alguna, se echó a dormir al lado de la mina. A medida que pasaban los minutos, y amparándose en su pésima actuación de persona dormida, se iba acercando a la loca de a poco, hasta que en un momento estuvo suficientemente cerca, y tiró el brazo nomás, rodeando el torso de la muchacha. Evidentemente, más veloz que el destello de un relámpago, la cabra agarró el brazo de este gil y lo sacó de encima de su humanidad. Pero este weon no comprendió el mensaje y a los 5 minutos, fingiendo unos ronquidos más mulas que orgasmo de puta para intentar sembrar la coartada de estar dormido, tiró una mano hacia la cabeza de Andrea y comenzó a hacerle cariño en el cuello y en el pelo. Ipso facto la mina le tiró un mangazo en l’ocico a Centello, y haciendo uso de sus largas uñas le dejó una notoria herida en plano rostro (que se demoró varios meses en cicatrizar medianamente), lo agarró a carterazos, y llamó a los demás muchachos, quienes sin pensarlo descargaron toda la ira acumulada a lo largo de esa jornada, y a punta de contendentes golpes de pies y puños, lo echaron a patas en la raja de la casa de la Lore.

Cuando intentaba ponerse de pie para irse a su casa, recordó que su mochila estaba aún dentro y que debía volver para ir a buscarla. No fue necesario: en ese instante la vio venir volando, impactándole de lleno en la comemote, tumbándolo una vez más a comer cemento.

Aquella fue la primera vez en mi vida que vi a ese sujeto llamado Centello Soto…

Comments

  1. El güitreo es milagroso, weón, como que una despierta de la curadera iluminada.
    Una vez me salió un Centello Soto, y me hueveaba de una manera (y no porque yo sea rica y pulenta), y como que siempre aprovechan cuando una va a dormir. Entrando el alba, me gané un chupón en el brazo de aquel engendro. Aj!

  2. Andateala.com debiera hacer un Miarte para rendirle culto a tamaño esperpento …

    La parte final me dejó una pizca de alegria …

    “Aquella fue la primera vez en mi vida que vi a ese sujeto llamado Centello Soto…”

    Y al parecer, no fue la última …
    Esperando alguna continuación más adelante …

    Saludos

  3. Sublime relato de un esperpento de tamaña calaña…..bien BFJ!
    es una oda a todos los “centellos soto” que alguna vez atravesaron nuestro camino, siendo su patetica existencia, semilla de futuras carcajadas al recordar su humillante paso por este mundo..
    Gracias Centello´s por contribuir con el humor de este planeta…
    PD: yo tube un amigo que una vez que andabamos paseando entre varios en camioneta algo pasados de copas, vimos a una mina de dignas proporciones anatomicas parada en una esquina… Lo aleonamos como un verdadero campión para que le gritara algo a la mina… (obviamente un piropo gracioso…), y el muy estupido no sacó nada mejor que sacar su enorme cabeza por la ventana, como un vil san bernardo y hacer un fuerte sonido gutural imitando el mejor de los chewbaccas (pensando que la estaba haciendo de lujo)…. fue indigno, patetico y humillante, pero al dia de hoy y cada vez que recuerdo dicho episodio no puedo menos que esbozar una leve sonrisa….

  4. No he tenido el infortunio de conocer algún especímen parecido al Centello… hueones pencas sí, pero no a ese nivel.

    Ojalá haya su tercera parte, mira que generalmente esos “rechazados por la sociedad” terminan cobrando venganza y con buenos resultados.

  5. yo conosco a varios centellos sotos por así decirlo, varios de ellos en su moment tambien tubieron su material de merchandising interno (videos promocionales, hitorietas y libros), pq a esos personajes hay que compartirlos, son los que nos alegran la vida… pq luego del bullying escolar y el cyberbullying existe este el social bullying, donde cualquier ql llega y los agarra pal webeo, son el bastion fundamental de cualquier utopia, como dijo Tomas Moro:”Metanse en la raja la cultura envasada, caguemonos de la risa de algun weon en su cara”.

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