De introvertido carácter y considerado como un “sin oficios”, el Loserr nace de la vayaina de su sobre-protectora madre. deprimido, desempleado y adicto a los fármacos alcaloides como el ibuprofeno y la codeína, padece de insomnios, stress post trauma y eventuales crisis alcohólicas... en su estado normal se le puede encontrar con mucha codeína y música de pink floyd en sus venas

Amor de PobresAbrió la puerta de una patada y se fue hundiendo en su desgracia. La primera escena era una mina desgarbada, babeando los fieltros que usaba como una cutre almohada, entremezclada en una cobija mohosa por la humedad de las lluvias que nunca fueron generosas.

A su lado, unos pies encajados en calcetines de paño hacían la figura de lo que debió ser la pareja de la noche de Blanquita. El sujeto en cuestión se hallaba tendido en dirección contraria, resultado de haber tenido sexo lacónico al más patético estilo “69”.

Un resoplido de sangre alerto al guajiro (maracucho con rasgo amerindio) advirtió a éste, de la presencia del nuevo acompañante de la pieza adivinando la intención acompañaba a Víctor, con semblante indignado y armado de una navaja cuya empuñadura blanca y cromo en la hoja filosa iluminaba la pieza con el reflejo de los primeros rayos del sol.

-¿me vas a matar por una repartidora, mi hermano, por una vulgar puta?!- dijo con el aliento entrecortado el maracucho, ya de pie pegado a la pared como estampilla de 5 centavos.

Y por haber dicho esa vaina no la maté, Blanquita a él no le faltaba razón cuando alegaba que tú no eras sino una puta, una vulgar puta, aunque para mi eres Mi Mujer!, pero ese sentimiento mió no tenía él por qué conocerlo, por haber dicho esa vaina, en vez de clavarlo sobre la pared donde quedo como estampilla, el hombre cabrío Gritó; “coje tus pantalones y vete corriendo coñoemadre”

Mientras tanto Blanca (que de blanco no tenia ni los dientes) comenzó a lanzar alaridos de clemencia, repitiendo una y otra vez; – no me vayas a matar amor, te juro que no hice nada malo, te lo juro por mi madre que no hubo nada malo entre nosotros, te lo pido no me mates!-

Pero se equivocaba, Víctor, el toro bufón, nunca había acariciado la idea de matarle, sin embargo deseaba darle un par de navajazos que le dejaran en el cuerpo la rúbrica eterna de la jugada que le había hecho mientras él estaba en la cárcel. Le rebanaría del primer navajazo una tajada del seno que se le asomaba por la sobaquera de la bata percudida, un negro seno de pezón tembloroso…. Se fue acercando poquito a poquito… la Piel de Blanquita podía oler el descenso silbante de la hoja filosa, ésta como por instinto se escurrió como cucaracha por la pared y el navajazo en cuestión apenas pudo arañarle la teta, un leve arañazo que le causo una pequeña hemorragia, tan superficial la herida que sin necesidad de tener estudios de patología, se podía inferir fácilmente que no dejaría cicatriz.

Así quedo Blanca, encajonada en la esquina de las paredes de la habitación, entre la navaja empuñada de Víctor y la fría pared de pintura corroída… lagrimeando letanías de palabras absurdas e inútiles frente a la rabia de Víctor… la bata roñosa se le había enrollado por encima de las caderas, dejando en la desnudez sus 2 nalgas mulatas de considerables proporciones, instigado por la escena, decidió en justicia de masacrarle el culo de banda a banda y no falló, formando una cruz perfecta con la herida horizontal y la rajá vertical por naturaleza.

Blanquita, que para el momento estaba pálida, soltó un grito de loca que luego le llevo al arrepentimiento, en vista de que los asuntos de ellos, no debían trascender de las cuatro paredes el cuarto, hasta ese momento había jipeado y suplicado sus largas letanías de perdón en voz baja. -¿me quieres matar mi amor?-

La cortada del culo no quedo como un simple rasguño igual a la otra, sino se hundió en un surco largo y profundo de carnicero… allí dentro palpitaban los tejidos de un grasiento color dorado amarillento, la sangre de naturaleza escandalosa embanderaba el piso, las sabanas y ennegrecía los rosetones del viejo colchón.

Unas gotitas picotearon por los ladrillos del piso, las manos de Blanquita lograron detener el brazo derecho de Víctor mientras abrazada a éste repetía sin cesar, al igual que un viejo fonógrafo lo haría, las palabritas; no me mates mi amor… no me mates… con ese afán que toda mujer de barrio pobre tiene, que le hace llamar “amor” a cualquier individuo sin plantearse cuestión.

Víctor finalmente bebió toda la sal amarga de las lagrimas de Blanquita, ha decir verdad él nunca ha querido a nadie como le quiere a ella, y por eso mismo!! Por quererle tanto (demasiado) perdió la cabeza cuando le hallo acostada con otro hombre, y por tanto amor es que le duele a Blanca la herida que late en las entrañas del culo de Blanca… su sangre es una especie de pañuelo que borra en el corazón de Víctor, esa herida abstracta que causa la traición… se besan y mientras tanto saborea Víctor el sabor de menta y cigarrillos que dejo el Maracucho en el aliento de Blanquita.

Comments

  1. oye LOSSER……….

    no encontraste otras sintaxi mas rebuscada que no pusiste

    ……… haste un favor … a ti y a nosotros…… pide vacaciones

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