La Monita Retrechera es la sensualidad y el porno que Andateala.comnecesitaba. Proveniente de las Antillas Holandesas, no deja que jamás se escape su presa. Curvilinea, sensual, cautivante y humilladora.

Penetracion Oral

Parece que estás nerviosa…

dijo Rodolfo al ver la expresión facial de ella cuando notó que estaban los dos completamente solos y sin nadie que pudiera interrumpirlos

Adelante, pasemos

prosiguió. Una vez dentro de la habitación, le indicó que se pusiera todo lo cómoda que quisiera. El hombre puso una suave música de relajación, comentando que había descubierto que había mujeres que de esa forma se sentían más relajadas.

Una vez que ella estaba completamente a sus anchas, la música fluía suavemente y el ambiente se encontraba cargado de tranquilidad, él se acercó con su mejor sonrisa hasta estar frente a ella. La tenía a la altura precisa, no había nada más que decir. Era hora de comenzar. Tomó entonces con sus manos su herramienta. Dura, larga e impecable, totalmente digna de un profesional de primera. Ella sólo emitió un suspiro de resignación y abrió la boca para que él la introdujera en ella. Sólo un pequeño quejido se oyó. Nada fuera de lo común. Rodolfo la metió y la sacó varias veces de su cavidad bucal, siempre intentando buscar el mejor ángulo, el punto preciso. A medida que pasaban los segundos (que parecían horas) ella lo iba sintiendo más duro y más caliente. Hasta que la primera gota de su líquido se dejó caer en la lengua de la mujer.

Es un poco salado

dijo ella. Necesitaba un descanso y el hacer el comentario fue la excusa obligada. Pero era él quien debía llevar el ritmo por lo que siguió haciendo lo que mejor sabía hacer. Otra vez ella sintió toda la experiencia y la sabiduría de Rodolfo cuando su aparato volvió a estar en su boca. Sentía como si abarcara todo el espacio disponible, casi sentía como si se fuera a ahogar, se sintió un tanto desesperada y eso detonó una suerte de oleada de placer que partió en su boca, donde todo estaba pasando, y que la recorrió hasta llegar a su bajo vientre, donde un pequeño tiritón fue notado de inmediato por el hombre en cuestión.

No pasó inadvertido, él se sintió algo complacido por la reacción. “No a todas les pasa lo mismo”, le dijo mientras sonreía. “Pero no te preocupes, ya me falta poco para terminar”. Volvió a tomar su artefacto para introducirselo una vez más.

“Con esta vas a quedar lista”,

le dijo. Dicho y hecho, en menos de 3 minutos, ya le había llenado su boca de aquel fluido blanco y viscoso cuya composición pocos desean conocer. Al comienzo ella se sintió un poco asqueada, pero luego recapacitó y se dio cuenta de la tremenda satisfacción que sentía: en poco más de media hora, ya estaba lista. Esta grata experiencia le acababa de enseñar que no era bueno pasar tanto tiempo sin ir a visitar a Rodolfo.

Feliz, le pagó la cuenta y se retiró de la consulta del dentista con sus tapaduras reparadas.

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