Big Fat Jewish es un intento de ingeniero al que convencimos de que escribiera en este sitio con el fin de revindicar a la colonia judía, cosa que no ha dado mayores resultados. Publica en las columnas de The Critic y Cuentateste, por el momento.

Centello Soto aporta al PIB nacional

Era un viernes como cualquier otro. Centello salía raudo de su marginal y periférica casa a las 05:30 AM para tomar el primero de los 5 transportes públicos que lo habrían de llevar a su lugar de trabajo (una maestranza clandestina en la que lo empleaban como goma en grado ínfimo y su remuneración era inferior al salario mínimo). El frío le entumía sus huesos y el café que se albergaba en su estómago, único alimento ingerido a modo de desayuno (ya que el refrigerador estaba pelado), estaba lejos de ser suficiente para enfrentar la helada matinal.

Caminando hacia el paradero pensando en su miserable existencia, parecía ser una jornada de lo más común, hasta que en un momento se ve interrumpido en su trayecto

HIRMANOOOOOO, QUE PAHA CON UNAH MONEAH IRMANOO

Era nada más ni nada menos que El Aguja, un flaite de mierda que merodeaba continuamente dicho sector. Un maldito homeless que invertía todo su capital en raciones de pasta base y bolsas con gasolina, y cuyos ingresos se remitían exclusivamente a las monedas que los transeúntes le lanzaran.

YAAAAAPOH SOCITO, PA IR A COMPRAL UM VINITO EN CAJA PO HIRMANITOOOOOH, QUE PAHA CON UNA MONEA PO OEEEE

Centello sabiamente se hizo el huevón ante la intervención de aquel pordiosero, sin embargo este no aguantó el desaire y lo conminó otra vez a que le brindara alguna indeterminada cantidad de dinero, acercándose intimindantemente hacia él. Centello de inmediato comprendió que no había más alternativa, por lo que le entregó todo el dinero que portaba en sus bolsillos: $650 (con los cuales tenía que comprar su almuerzo de marraqueta con lisa para 3 días). Sin embargo eso era un dineral para el inmundo vago, quien llevaba 7 meses sin disponer de más de $500 de una sola vez. Su agradecimiento no tardó en llegar. “Parehe que tan wena las monea ahi en la pega socito, igual uste tiene pinta de que le pagan igual ahi su buena moneah, como que es importante uhte asi”. Centello se sonrojó y le contestó: “no, jeje, en realidad no tanto, lo que p…”

AOOOONDE LA VISTE SHUSHETUMARE, SI SOY ENTERO PAO GIL CULIAO, TAI VIO QUE CON LA CARE GIL QUE TE GAHTAI TENIH QUE TENER UNA PEGA GULIA ONDE NO TENIH NIUN BRILLO, PA QUEEEE POH GIL CULIAO, SOY PURO FRIOOO

le respondió raudo el Aguja. Soto, humillado como siempre, no tuvo más que responder y simplemente siguió con su caminata cagado de frio hasta las hemorroides.

PERO IGUAL VALE POR LAS MONEA HERMANITOOOOOOOO

Le alcazó a gritar a lo lejos el beneficiado. Centello entonces se sintió un poco mejor: ni bien llevaba media hora despierto, y ya había hecho una buena obra ayudando a un desposeído.

A las 21:00 horas, cuando finalizaba su extenuante e interminable jornada laboral de 13 horas (durante las cuales le estaba prohibido detenerse para ir al baño o contestar el celular), era tiempo de irse a casa. Sin siquiera ducharse, ya que el lugar no contaba con las instalaciones sanitarias correspondientes, cruzó, como siempre, media ciudad a bordo de diversos vehículos de transporte público, plagados de viejas random con bolsas y canastos, flaites reggaetoneros que escuchan su música sin audífonos a todo volumen, viejos guatones hediondos recién salidos de la construcción con el pelo rebosante de gel bebiendo pilsen en la vía pública, y otro tanto de basuras sociales que debiesen estar bajo tierra.

Tipo 23.35 se bajó del último bus. Sólo 19 cuadras lo separaban de su hogar. Faltaba poco y pronto estaría en su covacha, durmiendo en su cama con los resportes vencidos las 4 horas de sueño que le alcanzaban por noche (sí, porque el sábado también trabajaba), si es que el gato con tiña de la vecina no había meado el colchón una vez más. Cuando restaban tan sólo 9 cuadras, escuchó algo raro. Era un sonido que no podía identificar, pero era extraño e inquietante. A medida que se fue acercando a la fuente, notó que provenía de un pasaje lateral que tenía casi nula iluminación pública. Ya a pocos metros, cachó que se trataba de una mina intentando pedir auxilio.

Sin pensarlo 2 veces, recordó el último film que había visto: Mirageman, y le bajó un ridículo e incomprensible ataque de valentía. Corriendo fue a ver qué ocurría con aquella muchacha y qué ve: la Jossenny (con doble ‘s’ y doble ‘n’) siendo agujoneada insistentemente por El Aguja. Sin detenerse a pensarlo, fue en socorro de la muchacha. Estando a una distancia prudente (porque tampoco se le iba a ir a tirar encima al Aguja), gritó para que la dejara tranquila.

DEJA A LA NIÑA TRANQUILA!!!

Bramó. Sin embargo tan coloquiales palabras y a la distancia que se encontraba no hicieron mella alguna en las intenciones del punga de mierda. Creyó que sería bueno insistir subiendo un poco el tono:

OYE TU, DEJA DE MOLESTARLA, NO SEAI MALDITO!!!!!!!

Sin embargo la bosta humana en cuestión (el Aguja, no Centello) tampoco se dio por aludido, ya que era incapaz de entender esas palabras. En eso el pelotudo de Soto se dio cuenta que si no hacía algo la cabra iba a terminar sucumbiendo, por lo que finalmente se puso los pantalones y nadie sabe de donde mierda, sacó una valentía encomiable:

DEJA TRANQUILA A LA CULIA FLAITE CHUCHETUMARE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El resultado fue inmediato. En medio segundo el improvisado héore bajó a la tierra y cachó que se había tirao en mala. Puso su mejor cara de arrepentimiento al cachar la pateadura de culo titánicaque se le venía encima.

Por su parte, El Aguja se detuvo, y se dio vuelta a mirar quién carajo lo había desafiado. Esperaba terciarse con un chorizo más o menos de la villa, listo y dispuesto para rajarle el paño y repartir un par de soplamocos. Sin dudarlo llevó su mano desocupada (la otra todavía estaba agarrando una teta de la Jossenny) a su bolsillo para tomar su arma cortopunzante, cuando ve quién era su eventual contrincante: nada más ni nada menos que Centello Soto. Cualquier otro cumeja se habría sentido aún mas envalentonado y con más deseos de sacarle la cresta a su contendor sabiendo que se trata de dicho aweonao, sin embargo en este caso la reacción del Aguja fue distinta

QUE PAAAAHA SOCIOOOO, WEEEEENA IRMANITOOOOOO

Centello no lo podía creer. Este pelusón se estaba expresando de una manera de lo más amena y cordial para con su persona. Luego de mirar hacia atrás y cerciorarse de que era a él a quien le estaba hablando, sólo atinó a balbucear un ridículo “ehh.. ahh…. eee… ho-hola”

QUE VOLA IRMANO, QUI WEA ANDAI JAPEANDO CULIAO, IGUAL FILO CON LA WEA, LLEVATE A LA CULIA NOMAH, SI IGUAL TABA HEDIONDA LA CULIA, Y VALE POR LAS MONEA EN LA MAÑANA SOCITOO

Jossenny ni lo pensó y corriendo se fue donde el perdedor de Soto. No por sentirse atraída hacia él o por tener ganas de compartir con su insignificante persona, sino que porque lo único que quería era escapar de las inmundas fauces del Aguja

El antisocial se retiró del lugar fumándose una colilla de pasta que le quedaba y tirando chuchadas incomprensibles al aire. A su vez, la muchacha no tardó en agradecer a su inesperado salvador

GRACIAS CENTELLO, TE PASASTE, TE JURO, NO SÉ QUÉ HABRÍA HECHO SIN TÍ…… VAMOS A BAILAR Y ASÍ TE AGRADEZCO LO QUE HICISTE POR MI

— Continuará —

Comments

  1. Esta wea es una mezcla entre las vivencias de JohnAss y Distemper con un toque de minimo comun denominador en Andatela.com: ser pobre

  2. MAGISTRALOSA…WHERE RE U!!!…

    PD: NO ES NADA PERSONAL BIG FAT…ES MAS ESPERO LA SEGUNDA PARTE PARA LA REIVINDICACION …
    PERO MAGISTRAL ES OTRA COSA!

  3. Maldito pelocrespo…

    Esperaste a que Magistralosa se apoderara de esta sección para tirar el peor de tus relatos.

    Haz decaido y demostrado ser un maldito clasista, todos tus chistes se basaron en la pobreza de mi pobre vecino Centello.

    Parece que tendremos que reintegrarte al podcast para salvar tu poca dignidad restante.

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