Terminó de saborear con su ágil lengua los últimos restos del tan anhelado coyac, como solo una experta sabe hacerlo, jugó hasta el final con el morbo y las expectativas del ansioso varón que tenía al frente, el cuál sudaba inquieto mientras la miraba.

Cuando ya no quedaban excusas para no enfrentar la realidad, ella se acercó, con cuidado y lentamente, mirándolo casi con timidez…

Cuando la distancia que los separaba era casi imperceptible, cruzaron por última vez sus miradas, ella suspiró, le quitó la ropa y tomó su pene.

El joven, a esas alturas excitado, se sorprendió de ver como en cuestión de segundos, la tímida hembra se convertía en una osada mujer.

Retiro ella pues una mano del largo y duro miembro del joven, con la intención de acercar el papel higiénico, indispensable para el inevitable  final de este tipo audaces empresas…

Ya habían pasado unos segundos y el viril joven se mostraba más ansioso e inquieto de lo normal, en ese momento ella decide acercar su cara a la de él y decirle con un suave tono feriante:  “Ya mijito, se lo vamo a dejárselo pelaito pa que el dostor puea operarle los coquitos”.

Comments

  1. oiga mija… háganos un favor …

    y de pasada hágaselo usted misma

    ENTIÉRRESE

    un mínimo de respeto exigimos… y para comenzar se pide un mínimo de coherencia gramatical y ortográfica

    no se olvide….. ENTIÉRRESE

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