Miembro fundador de Andateala.com y presentador oficial del célebre podcast Digalocantando. Pésimo actor, gran director, utiliza las oficinas del sitio para pernoctar.

El Joven Obama

Barack Obama no toda su vida fue presidente. Negro si, pero presidente no.

Eran esos tiempos de estudiante donde la vida era dura y las maracas lo esquivaban por flaco y hediondo. Demás está decir que por negro.

Fue así donde el Joven Obama encontró el amor de Laika. Si, Laika, como la perra rusa que mandaron a que se fritara en el espacio. Fue un amor fugáz, coqueto. Laika se lamía la chonfla mientras tomaba sol en la plaza de armas y su pelaje amarillento reflejaba la luz del sol como oro puro, pero con pulgas.

Obama avanzaba por la ciudad cansado, buscando donde comerse un tocomple barato y ahí la vio, como un oasis en medio de un desierto, al tiempo que 10 kiltros de tamaño singular intentaban fornicarla.

Obama la miró a los ojos y de inmediato, arrojando su bicicleta que aplastaría mortalmente a un peruano y armado de una cadena ODIS, batiría a los canes rouge al viento espantándolos ipsofacto y rescatando a la perra no sin antes cercenarle la coronta a un pequinés osado que aprovechando la confusión estaba pleno a penetrar.

Su amor fue profundo, duro y peludo, y mientras paseaban por la rivera del Mapocho, una luz de pasión inundaba sus vidas y se proyectaba a los indigentes de las caletas aledañas.

Luego Laika murió, Obama se puso a estudiar y el resto es historia.

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