Miembro fundador de Andateala.com y presentador oficial del célebre podcast Digalocantando. Pésimo actor, gran director, utiliza las oficinas del sitio para pernoctar.

En La Longia siempre buscamos nuevas temáticas para compartir y discutir con la familia. Es por eso que hoy quiero hacer una reflexión respecto a este simpático video que de seguro ha visto hasta en el water.

En los tiempos en que yo era un pupilo, tenía el “gran defecto” de no tener que estudiar para que me fuera bien el colegio, mientras las escorias de mis compañeros de curso no aprendían a leer. Esto, sumado a una buena posición económica en una institución plagada de parados de raja comenzó a transformarse en lo que hoy denominamos bullying.

Primero, comenzaron los desprecios, luego los insultos hasta finalmente, las agresiones. Como guinda de la torta, ante la intervención de la autoridad estudiantil, la culpa era mía por motivar animadversiones. Eso era tan estúpido como que fuera la culpa de un chino tener la corneta chica. Es la naturaleza así.

Si, no negaré que siempre he sido un hijo de puta. Como tampoco que efectivamente encontraba una basura a mis compañeros. Digamos que la situación se encontraba en cierto equilibrio ideológico de violencia contenida.

Sin embargo, del momento en que las palabras pasaron a los golpes, no hubo otra solución más efectiva que LA VIOLENCIA!

Porque si. A diferencia de lo que dicen esas organizaciones de mierda pacifistas llenas de hippies hediondos a los cuales les importa una raja la cantidad de gente que muere en el proceso de producir sus drogas, a los hueones estúpidos no hay que enseñarles, hay que volarles el culo a patadas.

No creo haber sido el primero ni en último en encontrar tan santa solución a sus problemas relacionales con simios. Sin ir más lejos, un negro (de a deveras, no como JC) que era víctima de la humillación diaria por parte de unos oligofrénicos de III medio (él iba en 7º) nockeó (literalmente, porque era boxeador) a uno de sus agresores.

Adivinen a quien expulsaron del colegio.

La cosa es que Casey Heynes, una especie de Zafrada autraliano con hiperretención de grasa, entontró la misma solución pero de manera más lúdica.

Lo más divertido es que la mamá del pendejo flaco abusador dijo que “Casey debería pedirle disculpas” porque si bien su hijo se había comportado mal, no era para recibir un castigo así.

Yo le digo a UD. vieja chota de mierda: SU PUTO HIJO MERECE CÁRCEL! Si a UD. le parece normal que su vástago ande golpeando gente por ahí creyéndose bacán y que no merece castigo, es porque de seguro a UD. le muelen las tetas a patadas todas las semanas.

La cosa es sencilla para mi: Si a uno le gusta andar pegando, que se atenga a las consecuencias de que otro te vuele el hocico. Es como si en Andateala.com censuráramos los comentarios de la gente, por más estúpidos, aburridos e infrahumanos que puedan ser.

Porque cuando a hierro se mata, a hierro se muere.

VIVA CRETA!

Comments

  1. Encontré maravilloso el video, además de retorcerme de la risa, es algo que TODOS en algún momento hemos querido hacer.

    Afortunadamente, nunca sufrí de abusos de ese tipo, porque me tenían miedo. No tengo idea por qué. Pero zafé pulentamente toda la época escolar.

    Igual todos me envidiaban, eso lo olía a kilómetros.

    Una vez le pegué a una sacohuea en la U, por pasarse de lista, no conmigo, sino con mi mejor amiga.

    Me di el gusto. Fue genial.

    😀

  2. Puta wn… En el colegio me sacaban la chucha pq ya entre sabiendo leer y escribir decentemente y no balbucear como simio con parálisis cerebral
    Me acuerdo de un particular saco escrotal seborreico que no podía lidiar con su frustrante perspectiva de tener que andar cargando maletas en Pullman cuando saliera del colegio, que pa mas recacha tenía un parecido 10000% a Toby de la pequeña lulu.
    Un APES y un FONDART y un blowjob otorgado por Julia Bond pal pendex del video. Así se evitaría la proliferación de matoncitos picaos a gángsters
    Gracias

  3. Alabo a los justicieros. Nadie debe sentirse con el derecho de atropellar a otro. La venganza es dulce… y el enano lo pensará mejor la próxima vez, especialmente cuando quiera molestar a uno que pesa el triple.

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