Magistralosa, es un especímen con escasa sanidad mental, que ha vivido más que Matusalem y no le ha ganado a nadie. Dentro de todo, es winner y suele dejar la cagá con quien se le acerque. Acérrima defensora de los juegos clásicos de windows y fanática del dinero.

Mi amiga de toda la vida, Martina –sí, la misma de esa maravillosa trilogía– me invitó a Algarrobo para las vacaciones de verano del año del pico. Yo recién había salido del colegio, había dado la P.A.A. y no me quedaba más que tirármelas todo ese verano. La Martina había repetido como por tercera vez el 3° medio, y su mamá, una milica recia, juraba que mandándola a la playa por todo el verano, le iba a cagar la vida a modo de castigo.  Eso, porque no podría ver a su pololito, ni tampoco andar hueveando en cuanta fiesta rancia y alternativa se diera en Santiago, ni ver a sus amiguis. Qué error más garrafal.

Como ustedes saben, -y si no saben, lean la hueá- la Martina es una mina lisa y llanamente, BUENA PA’L PICO. Su madre –que llamaremos “Tía”-, odiaba con su alma a todos los amigos de Martina, menos a mí. –No me pregunten por qué chucha, pero me adoraba y me adora hasta el día de hoy.- Entonces, la tía, me invita gentilmente a achicharrarme al sol, con su hija a su casa de Algarrobo. Siempre he pensado que la tía me invitaba con la intención de que yo “frenara” a la Martina, cuando siendo honestos, para nosotras era el paraíso de libertad y hágansecagarpendejasculiás. Pero como yo era una niña toda buena y decente mentira, no sabía ná con la chichita que se estaba curando.

El único pero, era que la tía iba todos los fines de semana, y nos encaletaba a la hermana chica de 14 años de la Martina. La Sofi. Entonces, el diálogo se presentaba más o menos así:

“Se van a la casa de la playa con la Sofi. Está prohibido hacer fiestitas, llevar gente a la casa, o dejar a la Sofi sola. Don Pepe y la señora Juanita, -los vecinos-, ya están sobre aviso y tú sabís que todos nos conocen y cualquier cosa me van a avisar de inmediato y blá.”

“No se preocupe tía.” –Le trato de entregar tranquilidad.-

“No, si me preocupo, porque yo sé cómo es la Martina!”

“Ay, mamá! Si me mandai con la Sofi. Qué podría hacer, más que ir a la playa y aburrirme en la noche?” –Se defiende cínicamente la Martina.-

“Bueno, yo las voy a dejar, me quedaré unos días allá, y llegaré cualquier día de sorpresa, además de los fines de semana.” –Replica ella con sus bastardas amenacitas.-

La hueá, es que como hasta mi madre confía ciegamente en mí, no me hacía problemas pa’ irme a la chucha con quién fuera, por el tiempo que fuera, y demases, ya que “tú eres bastante responsable y te he educado muy bien, como para que andís haciendo tonteritas”.

Después del año nuevo, partimos con todo a Algarrobo, auto lleno de víveres, bikinis, protectores solares, y de todo un cuanto hay, necesario para estar allá. –Menos copete, ni cigarros, ni drogas, ni nada por el estilo.- Já!

Pasamos esos primeros días con la tía, nosotras con ataque porque nos tenía más cortas que la chucha, y queríamos que se fuera a la conchesumadre luego, para vivir nuestras vacaciones como el pulento manda.

“Puta esta vieja culiá, no se va nunca y el Benja se quiere venir.” –Me decía la Martina, refiriéndose a su pololi.-

“Hueona, tai cagá, la Sofi te va a sapear, y no vai a poder hacer ná.”

“Ah, no! Pendeja culiá, me acusa y le saco la cresta, en serio!”

La cuestión, es que así pasamos como 10 días hasta que se fue la tía y quedamos solas las 3.

“Por fin!” –Pensamos.-

Para qué les voy a decir que todas las noches dejábamos la cagá, nos mandábamos a cambiar a una hueá de disco flaite del Quisco, a dedo, dejando a la Sofi sola, bajo amenaza durmiendo, y llegando al amanecer a la casa, medias curás, y después de haber comido a cuanto pendejo rancio se nos cruzaba en el camino.

Así pasamos muuuuuuuuuuuuchos días, hasta que el Benja apareció un buen día como con 4 amigos. La Sofi, que era pendeja, pero no tanto, se creía grande y, con tal que la dejaramos huevear con nosotros, “se quedaba piola”. Todo perfecto. La Martina estaba en su salsa, culeaba como coneja, se embriagaba, y armaba la tremenda casa de zorra a diario, sin importarle ni huea lo que pudiese pasar. No contando a los vecinos, que ya nos habían sapeado 503 veces en 4 días a la tía. Obvio, en esos años el celular no existía, y la comunicación se daba por teléfono fijo, que en la casa de la playa NO existía tampoco. Así que nosotras no sabíamos nada de nada.

“Martina, culiá! Estos hueones se tienen que virar, AHORA! Va a llegar la tía y va a quedar la cagá si los ve acá, sobre todo al Benja!”

“Aggggggh! Déjame en paz!” –Cura culiá apestosa.-

Yo de verdad estaba cagá de miedo, una, porque la vieja era milica, y me podía sacar la chucha o derechamente acribillarme, y dos, porque tenía una hermosa reputación que conservar.

“Miren cabros culiaos! Se tienen que ir ahora de acá, porque mañana llega la tía, y si los pilla, va a quedar la reverenda zorra!”

[Cri-cri]

Más fuerte sonaba la música, más drogados y ebrios estaban los hueones, y más gente llegaba al mega fiestón.

En cuestión de minutos, estaban los pacos en la puerta, parando el escándalo, y echando a todo el hueonaje pa’ fuera.

“Dónde está el dueño/a de casa?” –Pregunta el paco culiao-

Como la “dueña de casa” era la Martina, y estaba como piojo, ensartá en la callampa del Benja, tuve que poner mi carita y partir con los pacos “por protección al menor” –a pesar de estar a días de cumplir los 18-, junto a la Sofi, y como 5 ó 6 hueones más, menores de edad, todos como zanja a la comisaría, no sin antes ellos llamar a la mamá de la Martina, la que iba viajando rauda a parar el cagazo que había quedado, junto a MI MADRE, la que sabía, me sacaría la conchetumare.

“AAAAAAARRRRRRRRRRRGGGGGGGGGGHHHHHH!!!!!!!!!! ME VAN A MATAR!!!!! Y POR TU CULPA, MARACA CULIÁ!!!!!” –Le grité a la Martina.-

Resultado, me llevaron a patás en la raja y charchazos en el hocico a Santiago, cuando me entero al tiempo de boca de Martina de lo siguiente:

“Iso, hueona, el Benja con los amigos andaban en carpa, las instalaron en un bosque de la parcela del papá de un amigo de él. Cuando se los llevaron a ustedes los pacos, me urgí más que la chucha, y me arranqué con el Benja a su carpa, andaba tan curá y volá, que no estaba ni ahí con que mi mamá me viera así, y prefería inventarle cualquier hueá, pa’ que no me matara. La hueá es que mi mamá llegó a la comisaría directo, y como yo no estaba ahí, me salieron a buscar. Eso fue en la madrugada. Todo Algarrobo me andaba buscando, porque técnicamente estaba “desaparecida”. Como a las 17°°, con el Benja estábamos tan calientes, que nos pusimos a culear, y voh cachai que yo no me cuido, y no teníamos condón, entonces el Benja se va afuera poh; y no sabís ná lo que pasó! Estábamos en la plena cuando escuchamos a un paco con un altoparlante llamándome, y el Benja se cagó de susto y del susto se fue adentro. No creo que pase nada, cierto?”

“No, no creo” –Fue mi lacónica respuesta.-

A los dos meses la Martina me cuenta que está preñá de su primer crío. 

Comments

  1. La juventud… jajajaja q buen relato.Lastima que la estupidez adolescente hiciera que la historia terminara con ese broche de oro… un pendejo culiao.
    Magistralosa, creo que deberías escribir un libro con todas tus basuras
    saludos!

  2. “en esos años el celular no existía” me mató esa wea xD jajajajajajajajaja…

    Y no me digai que te toy weando… cualquier reclamo me weai el sabado jajajaja…

    FUN FUN FUN FUN!!!

    Mesho :3

  3. Jajajaja…la mama milica y la hija preña, lagis ebrios y como zanja, falta de condones y los pacos apareciendo ya en el primer relato
    Magistralosa eres lo mársimo

  4. No sé por qué los prirmeros monos q postearon escribieron “wnas califas” si en ninguna parte del relato las magistralesa dice haberse puesto a follar como rata en celo… a mejorar la comprensión de lectura manga de subnormales.

  5. harto wena pa la callampa salió tú amiga.
    Y harto bueno el relato también, por fin esta wea va a subir de pelo…culiaos.
    abrazos.

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