Crítica de Detectives

De las basuras que pensé cuando chico, la mayoría estaban relacionadas con profesiones semi útiles que de algún modo contribuyeran a la sociedad. Luego crecí y estudié diseño.

Por aquellos entonces, mi mente se pobló de fantasías donde yo ejercía de médico, científico o bombero. Lo de médico claudicó bastante rápido ya que me daba paja estudiar 10 años de mi vida para luego, tener que empelotar viejas apolilladas para decirles que no morirían si seguían un tratamiento. La ciencia fue una vocación asesinada por un par de profesores de química y biología que hicieron ver cualquier laboratorio como la mierda menos interesante de la vida y lo de bombero, por el hecho de que prefería quemar y hacer explotar cosas antes que chorriarlas de agua. Para eso están las putas.

Incluso, quise ser cura, pero mi exigua preferencia sexual por los niños me alejó del camino.

Pero nunca, nunca en mi puta vida pensé en ser detective.

Como primero, de pendejo era un subersivo. Bueno, casi, lo que el asma me permitiera mientras no estaba nebulizado en la Clínica Servet. Pero cuando no estaba enfermo era parte de los actos de violencia injustificada perpetrados por “Las Águilas”, mi pandilla infantil, quienes bajo la nefasta dictadura de Breaking The Law sembrábamos el terror de los jubilados del barrio a punta de “ring-ring-raja”, carreras en vehículos de madera traccionados a rodamientos altamente bulliciosos y otros actos ogminiosos de poca monta.

Por tal razón, los detectives no eran para mi sino sinónimo de basura, pues los mafiosos siempre tenían más armamentos y eran más simpáticos. Bueno, hasta que apareció Eliot Ness.

Pero Eliot Ness era un gallardo, los ratis de acá eran, son y serán una mierda.

Como primero, son rascas. La mayoría de los hueones con raja tienen cuarto medio. Cuando salen a patrullar tienen la costumbre tanto suicida como basura de sacar el cuerpo hasta la altura de la corneta apuntando armas cagonas. Además que se rebuscaron la forma de tener CASI las mismas siglas que el FBI, pasando a llamarse PDI. Suenan CASI igual pero tienen como 1500 millones de dólares de diferencia presupuestaria y educación.

Hasta hace unos años, todos eran unos putos clones de Álvaro Corvalán y más que imagen de policía civil, tenían pinta de narcos.

Hoy si bien CASI parecen un escuadron de seguridad decente, que andan en sendas Pathfinders, uniformados con chaquetitas y equipos de peritaje especializados, SIGUEN HACIENDO OPERATIVOS SIN CHALECOS ANTIBALAS LOS HUEONES.

Es decir, tenemos un equipo de “elite” para combatir al crimen organizado que, usualmente, tienen más pistolas que Tony Montana y son más peligrosos que Zé Pequenho, sin un PUTO CHALECO ANTIBALAS.

Hola señor Nolli, venimos a hacerle un chequeo de rutina porque sabemos que ud. es un cabrón hijo de puta malo entonces… ¡¡¡TU-TU-TU-TU-TU-TU-TU-TUC!!!

¡Bala conchatumare!. Esa es la única respuesta que se pueden llevar de un conchasumadre que no tiene corazón.

Les explico: Los flaites, los asesinos y los chunchos NO SON HUMANOS. Merecen el rigor de la ley, y el rigor de la ley se aplica con bala o rocket. Pero por sobre todo, protegidos.

Porque no sirve de nada enfrentarse a hueones brígidos a cuero pelado, uno debe tener toda la ventaja de su parte. Teniendo en cuenta eso, el éxito está asegurado.

Bueno, a no ser que sean gringos.

Por todo esto y mucho más, DETECTIVES ESTÚPIDOS!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...