Inolvidable Silvano

Magistralosa, es un especímen con escasa sanidad mental, que ha vivido más que Matusalem y no le ha ganado a nadie. Dentro de todo, es winner y suele dejar la cagá con quien se le acerque. Acérrima defensora de los juegos clásicos de windows y fanática del dinero.

Inolvidable Silvano
Silvano –nombre absolutamente real del pobre mal parido-, llegó a mi vida en una hermosa noche del recién pasado verano, en unas circunstancias bastantes extrañas. Nos íbamos a juntar un grupo de amigos en mi mansión, con la finalidad de ver a una amiga en especial, amiga de mierda que NUNCA llegó. Éramos en total 6 personas invitadas cordialmente, -más la invitada de honor-,  pero llegaron 7. Los 6 invitados, más el clásico hueón que nadie conoce, pero que es “el mejor amigo, del mejor amigo” y uno tiene que aceptar con la carita llena de risa, su pobre y triste presencia. Ese pájaro, era Silvano.

Silvano, además de tener la pésima fortuna de ser un imbécil gordo, tetón, y con un corte de pelo de la era pleistocénica, sufría por llevar el peor nombre de la existencia, llegando al carrete completamente desubicado en su pará, ya que se vino después de la pega, vestidito muy formal, y hablando porquerías de trabajo, asunto imperdonable en un mambo donde erís el invitado de piedra y obviamente un culiao que nadie esperaba. Por lo tanto, nadie le tomó mucho asunto al hueón. El guatón culiao gordito de Silvano, se sintió totalmente fuera de lugar, y para enganchar con el resto, empezó a jugar al “chistosito”.

Después de un par de horas, el grupo feliz, bastante ebrio, ya lo había unido a su círculo, por lo tanto, era uno más de todos los hueones. Buena cosa hasta ese momento.

El carrete transcurrió muy bien, al rato se fueron unos hueones y quedamos sólo 4 personas en él: mi gran amiga Rosario, Roberto -más conocido como “Yoerto”-, Silvano y yo. En volá de copete, nos fuimos a carretear al techo del edificio, literalmente. Corrían los vodkas y piscolas, la música y la amena conversa, cuando comenzó el inagotable joteo de Silvano –Y el peor error de su pobre vida-.

“Iso, erís tan linda.” –Intentando abrazarme a como de lugar-

“Loco, qué onda voh? Suéltame, oh!” –Mandándolo a la chucha de una.-

“Pero ya poh. Me podís dar la mano?” –Intentado darme la mano de igual manera.-

“No hueón, NO!” –Escapando del hueón.-

Como la insistencia de Silvano ya era aberrante, y como yo tengo re poca paciencia pa’ culiaos pasaos a caca, no encontré nada mejor que empezar a agarrarlo pa’l hueveo, total, si no le gustaba, se podía ir de regreso un ratito largo a la conchadesumadre.

“Mira guatón culiao, déjate de huevear, o si no, te voy a echar cagando. Hueón patético!”

“Ay, no seai así poh, si igual estai sola, yo estoy solo, y blá.”

“Y qué chucha me importa a mí que estís solo, ahueonao!”

“Pero pucha, ven, vamos a ver qué hay allá?” –Queriendo llevarme a lo “oscurito”.-

Al ver tal espectáculo, Yoerto y la Rosario, me decían que fuera, que no fuera mala con él, que no lo dejara solo, que andaba “malito”. Claro, todo esto cagaos de la risa, y azuzando mi maltrato al pobre engendro.

“Buehhhh, -pensé- qué me hará poh, si al final el hueón no es feo, y huevear un poco no me hará daño.”

Así que partí donde Silvano, “a mirar Santiago” desde las alturas.

“Podís salir de acá, hueón, o te querís sacar la chucha?” –Le digo a Silvano, ya que está parado en el borde de la cornisa del edificio.-

“Pucha, me podís dar la manito?”

“NO.”

“Pero por qué no?!?!?!”

“Porque no quiero.”

“SUÉLTAME, GUATÓN  CULEAOOOOOOOO, AAAAAARRRRGGGGGGGHHHHHHH!!!!” –Le grito, cuando en contra de mi voluntad me agarra mi manito linda cual pololi-

Cuando ocurre eso, me percato que Silvano tiene la mano del tamaño de la mano de un niño de unos 10 años, chiquitiiiiiiiiiiiita, deditos cortitos y un tanto femeninas.

“Oye! –Les grito a mis amiguis- Este hueón tiene la mano más chica que la chucha!”

Todos cagaos de la risa, cuando el hueón a punto del lagrimón, me dice:

“Ay, si no es tan chiquitita, la que tengo chiquitita es otra hueá.” –Mandando su frase de oro y la dignidad, a la chucha.-

Después de agarrarlo por aproximadamente media hora pa’l hueveo, con hueás tan barbáricas como: “Tenís la pichula chica, las manos chicas, pero más teta que yo y la Rosario juntas. Por orgullo, debes morir, hueón. En serio.”, salta Yoerto, amigo incondicional del seboso, y me grita:

“Ay, no seai mala, si el hueón no está tirao, de hecho vive con su mina y está a punto de tener un hijo con ella! Si está acá, es sencillamente porque tuvieron un problema, ya que como está a punto de parir, no le quiere dar la pasá al loco!” -Buen amigo.-

“QUÉÉÉÉÉÉÉ?!?!?!?!?!?!?! Me estai hueveando? WUAAAAAAAAAAAAHAHAHHAHAHAHA, guatón culiao y la conchetumare!!!!!!! Retira tu humanidad indecente de mi vista, AHORA!”

“Pero no seai así poh, si tú me encantaste, y en la buena onda poh.” –Me dice el aberrante Silvano.-

“NOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!! Púdrete! Qué chucha tenís en la cabeza? Mierda, debe ser lo único que tenís, pa’ dejar preñá a una mina, vivir con ella, y andar de caliente por la vida joteando a otras.”

“Ah, ya.” –Se victimizaba el cerdito, y ponía carita triste, alejándose de mí.-

“MIRA MONO CULEAO, MÁTATE!”

Finalmente, cada vez que él se intentaba acercar a mí, recibía una sarta de chuchás lagis, que don Silvano poco y nada toleraba, al verse menoscabado en su condición de macho alfa en absoluta decadencia, terminando de alcoholizarse al extremo de vomitar todo el techo de mi edificio, mereciendo más puteadas de mi parte y del resto, apestando y aburriendo.

Al minuto de reaccionar un poco, Silvano entró a mi mansión, supuestamente al “baño”. Como estaba como piojo su estado era deplorable, imaginé que sería así, ya que en un rato casi no se sostenía en pie, así que sin problemas le dejamos el pase libre. Al transcurrir aproximadamente media hora en que esta bestia no salía al techo, no sé por qué se me iluminó el seso, que lo más probable era que este conchatumare estuviera metido en mi computador. Dicho y hecho, el hueón, estaba muy instalado en mi pc, viendo videos en Youtube. –Hueá totalmente imperdonable. NADIE se mete a mi computador, y menos sin permiso.-

Esa fue la  gota que rebasó el vaso, y sin limitarme, se me nubló la vista y como por reflejo, le lancé la caballería encima:

“Qué conchetumare estai haciendo en mi computador, gil culiao?”

“Ay, nada, sólo veo unos videos en Youtube”

“Y qué mierda me importa a mí tu hueá? Sal de mi computador, AHORA!”

“Aaaaaaah, pero para qué tanto color? Qué tiene?”

“Sal de ahí chuchetumare! Cómo que ‘qué tiene’? No sabís que el computador es personal, o a voh te gustaría que yo te agarrara el celular y me pusiera a revisar las hueás que tenís adentro, ahueonao?”

“Ah, pero el celular no es lo mismo poh!”

“PARA MÍ SÍ, CONCHESUMADRE!!!!!! SAL DE MI COMPUTADOR AHORA!!!!!!!!!!”

“Ay, ya, me hai tratado como la callampa toda la noche, y ahora le dai color por el computador, estai loca hueona, loca!”

“Ah, sí? Loca, tenís la pichula, SALE DE LA HUEÁ AHORA, A-HO-RA!!!” –Chasqueando los dedos, con los ojos entintados en sangre y enajená.-

“ Por la chucha, puedo terminar de ver el video por útimo?”

“MIRA GUATÓN CULEAO, ME TENÍS REALMENTE ABURRIDA, ASÍ QUE TENÍS 20 MINUTOS PA’ VER TUS CAGÁS DE VIDEOS Y VIRAR DE MI CASA, TAMOH?!?!” –Me di media vuelta y me retiré-

A los dos segundos, llega la bola de manteca tetona, y asomándose por la ventana dice:

“He pensado harto en lo que sucedió acá esta noche, y creo que lo mejor es que me vaya. Así que me voy. Te vas conmigo, Yoerto?”

Todos lo miramos con cara de lástima, nadie le dio pelota a su lloriqueo, al unísono le dijimos que era  la mejor decisión que podía tomar en su vida, Yoerto le dijo que no, que se fuera solo a la conchetumare, Silvano se despidió con un lastimero movimiento de manos, y se fue.

En resumen, Silvano dejó su pestilente aroma a Flaño por toda la casa, y cuando volvimos a entrar a mi mansión, su imagen sebosa y graciosa dejó abierta la puerta de salida hasta atrás, -seguramente a modo de protesta indecente- marcando para siempre mi nuestras vidas.

Silvano hoy, debe ser padre de algún bofe, agradecido de dios de haberle permitido reproducirse, aunque todos sepamos que es una maldición y que debiera haber muerto en algún accidente automovilístico, cuando manejaba camino a su cuchitril.

 

GUSANO CULIAO.

 

Comments

  1. Ahhhh… el famoso silvano hijo de la gran puta que lo pario…

    Supe de esta historia de manera directa de su protagonista…

    Hermosa y decadente historia, no podia esperar menos de voçe magis…

    Buena mierda.

    Saludetes, Silvanos Hijos de Puta.

  2. Gordo de mierda!!
    Me carga cuando llegan weoneos colaos a un carrete de puros amigos, y se roban la pelicula a punta de jugo rancio.

    Lo que me preocupa es que en un momento la pensaste: “total el weon no es feo, webiar un rato no me hara mal”.

  3. Silvano y la reconchetumare. Amiga, yo jamás te dije que pescarai a ese mono culeao, es mas, te dije que me caia como el pico porque partió joteandome a mi con sus manitos de cabro chico de 5 años. ACK, SilvanooooaaaaAAAAARRRGGHGHHHH!HHHGHGHGHG!!!!

  4. Flaño?…putas que soi vieja magistralosa, esa weá es de la era de la colonia inglesa y del laki sin filtro….tenís las floncha con canas?

  5. Post Data:
    Magis, no te preocupí…los pendejos blancos se caen y al final te queda la zorra pelá..como niñita de diez…y ahí rejuvenecí…

  6. Oh por la chucha que me reí, guatón culiao asqueroso, personas en la vida que nunca quieres conocer, lacras sociales con depresión por su gordura que la superan nada más que comiendo cada vez más.
    Ojalá que ahora el hueón haya aprendido la lección y adelgace.

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