Semana Santita

Magistralosa, es un especímen con escasa sanidad mental, que ha vivido más que Matusalem y no le ha ganado a nadie. Dentro de todo, es winner y suele dejar la cagá con quien se le acerque. Acérrima defensora de los juegos clásicos de windows y fanática del dinero.

Semana Santita
Como esta es la fecha propicia para reflexionar, vengo con una hermosa historia ad-hoc al momento.

Corría el año 2007, y yo compartía departamento con una de mis mejores amigas, la Loreto. Vivíamos en un regio departamento en Providencia, con una vista maravillosa al oriente, en un piso 15. Con la Loreto nos dedicamos a lanzarnos como si el mundo se fuera a acabar, ya que estábamos pasando por una racha increíble en la vida y había que celebrar a como de lugar. Decidimos tomar vacaciones para la semana santa, por lo que el día Miércoles, fuimos a comer al Liguria con unos amigos, y después nos íbamos directo a un after electrónico en Providencia. Como el carrete estuvo demasiado prendío, llegamos a nuestro palacio como a las 9 am, más prendías que la mierda,  pensando en que no debíamos perder más el tiempo, y partir como las estupendas aprovechando el vuelito, a Viña del Mar.

Debo ser honesta y reconocer que estaba ultra ebria junto a la Loreto y que en definitiva la decisión de viajar en ese estado fue más que nada impulsado por el copete, que por una decisión concienzuda, ya que la verdad la verdad, quería puro dormir.

En eso estábamos, escuchando música a todo volumen, armando maletas, y arreglando hueás varias, cuando nos llaman desde conserjería para echarnos la foca por “ruidos molestos”. Como no les dimos ni pelota a los culiaos, no encontraron nada mejor que llamar a los pacos, sin mediar aviso, para que nos hicieran cagar sin piedad. Como a los 30 minutos, nos tocan el timbre.

“los pacos hueona! Baja la música” -Me dice la Lore.-

“Conchetumare!” –Apago la hueá.-

La Lore le abre la puerta a los pacos culiaos, y los invita a pasar cordialmente. Era una pareja de Carabineros jóvenes, a lo mucho de 30 años el mayor y el otro bien cabrito.

“Ve? Si estamos las dos solas.” -Les dice la Loreto, haciéndose la linda.-

“Sí poh, además, ya son las 10 de la mañana, y no es hora para que estén llamando por ruidos molestos.” -interfiero yo.-

“Sí, así nos damos cuenta. Pero ‘oigan shiquillas’, ustedes tan lindas y solitas? -Salta el paco más viejo a tirar los calzones de una.-

La Loreto que no estaba ni ahí con “mancharse” los papeles en el edificio, se la jugó al todo o nada con los pacos y empezó su coquetería con los dos culiaos.

“Ay, sí. Es que estábamos celebrando la titulación de mi hermana, y ahora nos queremos ir a Viña y blá.” -Les comenta la Lore, jugando a la simpática.-

“Aaaah, y están tomando algo, shiquillas?” -Preguntan los pacos califas.-

“Sí pues, tenemos vodkita, quieren?” -La Lore nuevamente.-

“No, no podemos, estamos en servicio, pero podemos acompañarlas un ratito?”

“Claro! Quédense!”

Yo quedé con cara de Plop, porque… no sé poh, ná que ver carretear con un par de pacos que te van a derechamente partear. Creo…

“Ya poh, shiquillas, pongan música y bailemos!” -Exigiendo los dos hueones.-

La hueá, es que nos pusimos a bailar con los pacos, seguimos chupando, el paco más pendejo tenía los ojos celestes muy celestes, y fue el tema de conversación de la mañana.

Los pacos terminaron chupando con nosotras, fumando e intentando agarrar con nosotras de alguna manera, siendo lo menos pescado por nosotras, pero siempre haciéndonos las minas más felices con ellos.

Nos dieron las 13°° hrs. con estos dos, cuando los llamaron de la comisaría echándoles la foca por su “desaparición”; estos giles culeaos pasaos a copete, y a carrete, asustados al máximo, y urgíos que no les hayamos tomado fotos o videos, -hueá que a nosotros nos importaba un pico, ya que estábamos en Saturno, y en la única hueá que pensábamos, era en que no nos partearan, para irnos felices de la vida a la chucha.-

“Shiquillas, dónde van a tomar bus? Nosotros las vamos a dejar, así pasamos más piola.”

“Al terminal Alameda. En serio? Uh! Bacán!”

Partimos con los pacos en su cagá de zapatilla hasta el terminal, cantando Soda Stereo a todo pulmón, la Loreto se puso cariñosa con el paco de ojitos celestes y se lo agarró a besos con el culiao care raja, hasta que llegamos a puerto.

Al bajarnos, los pacos ebrios nos gritaban desde su furgón:

“Shao shiquillas! Nos llaman!”

Yo, haciéndoles chao con mi mano y caminando para atrás, me saqué la conchetumare por no ver la acera, me pegué un tremendo cabezazo que me dejó tirá, sangrando, y así fue como los pacos se bajaron de la hueá y me llevaron rajá a la posta, funando así mi viaje a Viña.

[Continuará…]

 

Comments

  1. Hermoso relato con sacada de shusha incluida. Srta. Magistralosa ute me ha inshpirado a no confiar en los srs pacos joeputa buenos pa sacar la vuelta ni en las veredas donde transita el hombre (y la mujer) libre.
    La culpa de esto sin duda es del Cerdo

  2. No sé por qué no me sorprendería que la magis contara un día un tóxico relato con el autodenominada Obispo Cid incluido jajaja…

    Saludos!

  3. la culpa no es del chancho, cualquier weón con dos puños cabeza afuera de calentur va a tratar de hacerle la gracia a dos weonas curás q más encima te abren la puerta de su casa… si no pregúntale a los vampiros je!

  4. Sublime, sin duda digno de nuestra querida Magis, sobre todo en una epoca de reflexion y re-cogimiento.

    Obviamente atento las secuelas…

    Saludos bazofias!!

  5. HE LEIDO CASI TODAS TUS HISTORIAS, REALMENTE SON LA RAJA DE BUENAS, ME HE REIDO A CARCAJADAS CON TUS TONTERAS, TE PASASTE, MUY WENO.

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