Tan chico
Chico
Tan chico

 Nada chico por favor.

La sociedad moderna es insaciable. Desde muy pequeña, Jenny sólo pedía productos premium. Quería tacones altos,  “my sweet 16” con todo el esplendor de MTV, mascotas ilegales “chic” teñidas de rosado, e impunidad colegial, para menospreciar públicamente a profesoras y alumnas de chonfla y cartera más pequeñas. Sus padres, pérfidos y complacientes, creían que su niñita tenía todo el derecho a diferenciarse de la chusma inmunda de Arizona, y por tanto, estaban en la obligación más inmensa de entregarle cuanta chuchería brillante se le ocurriera, desde pendientes del porte de su cabeza, hasta colales incrustados.

Nada bueno podía salir de aquello. Pero Jenny lo disfruta. Aprendió a poner su mejor carita de zorrita – linda – pechocha para que su padre y su billetera se derritieran. La industria erótica sonríe. A Jenny le gusta todo grande y despampanante, nada chico ni doblado.

Para trancarle toda la coronta reflexionar.

Comments

  1. Se parece a una mina que una vez me imagine pajeandome en la via publica antes de que me detuvieran los insensibles de los pacos.
    Gracias

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