Adya Geisha, el despertar de las sinfonías de mierda

Estar en Italia desde hace 2 años me ha permitido conocer muchas cosas. Una de esas, es Adya Geisha, pero hay más cosas. Gran parte de ellas comprenden viejos de mierda en perenne agonía que se quejan por todo en la calle y que están esperando el momento exacto en que no te bajaste de la bicicleta para estacionarte y decirte que la vereda es para los peatones mientras ni se inmutan porque acaba de pasar un motorista que casi les voló la peluca y un Hammer se estacionó en el espacio de los tullidos.

Eso, sumado a putas del más diverso nivel y creativos de agencia multinacional, que como buenos “artistas de la comunicación” no hacen más que buscar hueás idiotas en internet para manfinflarse por su originalidad o encontrarlas pencas porque no se les ocurrió a ellos o les dieron poca plata para hacer su campaña de mierda que los llevaría (según ellos) a Cannes pero que no es más que mierda de mono. Es así como de cuando en cuando te envían un link que no es una campaña de mierda para Dubai con clientes y público inexistente si no la más mierdosa pero mística volada musical pop que he visto en el último tiempo.

Podría divagar eternamente en descripciones fútiles sobre esta bazofia que debe estar haciendo girar a Mozart en su tumba, como el hecho que fue el “tester” del hit de un álbum que se lanzaría el 2011 pero el resultado fue tan precario que el artista ni siquiera lo menciona en su mierda de sitio web.

Sin embargo, les puedo asegurar una cosa: Adya Geisha, TETAS HOLANDESAS, una guitarra y fuego!