Chile Alerta | Digalocantando | Andateala.com

Miembro fundador de Andateala.com y presentador oficial del célebre podcast Digalocantando. Pésimo actor, gran director, utiliza las oficinas del sitio para pernoctar.

Chile Alerta, la paz social ha sido quebrantada!

Así es, Dígalocantando, el Podcast de Andateala.com está en alerta y ha vuelto sin gloria ni majestad desde el más allá para llenar sus vidas de basura y resentimiento social.

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En este episodio raro, excepcional, nuevo y sin precedente alguno denominado Chile Alerta, Felipe Iglesias junto al no destacado psicólogo Federico chupa el pico Viertel analizan nuestra debacle social desde un punto de vista poco objetivo y decadente.

Con una dinámica indigna de programa radial (y de cualquier programa a decir verdad), nuestros contertulios proceden a desmembrar, como la bomba en SubCentro, el extraño fenómeno paranoico terrorista que ha invadido nuestra nación, pasando por temáticas ampliamente inconexas como este programa suele ser.

Al mismo tiempo, el Tío Felipe aprovechará de contarles la nueva dinámica de su sitio favorito y su futuro, para que se dejen de hinchar las pelotas con preguntas pelotudas que ha sido respondidas en innumerables ocasiones pero que la gente continúa a hacer.

Disfruten sin más este esperado capítulo de Chile Alerta y siéntanse decepcionados como siempre al final del mismo.

PD: en los próximos días iremos habilitando los podcast antiguos para que puedan manfinflarse en tranquilidad. Pronto más información, no se desesperen, maricas.
PD2: ahora también en nuestro canal de YOUTUBE!

Comments

  1. no se ascusha el podcast. ¿atentado al server por extremistas de Juan Maestro en venganza por sus sánguches infames con mayonesa espinilluda o simple coincidencia?

  2. Muy de acuerdo a la teoría del sánguche porno, pero agregaría que la eyaculación mercantil del puesto de sanguches de villa ( llámese el 2×1) deja lugar a dos cosas: la picá master que tiene clientela fiel ( y hasta turistas engatusados con ansias de morir) y el sucucho maloliente donde con suerte no terminas apuñalado mientras esperas en la fila para pagar. Sin embargo, no olvidemos que entre los extremos hay matices para el güeón promedio, carente de gusto ( o dinero), puede hacer acto del onanismo sanguchero

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