Como mi polola tiene bajón de hambre, hago una escala en nuestro periplo para nutrirla. Al local de Domino’s me acompaña Seba, rucio con cara de pájaro que alguna vez intentó sin éxito embutirle la coronta en el esófago galantear a la dulce e impulsiva Enriqueta. Antes de nosotros aguardan dos abuelitos y un oficinista; [...]
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