“Europeos de mierda, ¡quiero irme a mi casaaaaagh!”. En un patriótico ataque de mariconeo, chillo desaforado en la vereda de una mugrienta calle madrileña; los transeúntes ebrios me miran con…

“Oigan hueones, ¡cachen la media historia que me contó mi primo!”, anuncia Luchito, mi mejor amigo de la pega. Es hora de almuerzo y seis giles estamos reunidos en el…