“Europeos de mierda, ¡quiero irme a mi casaaaaagh!”. En un patriótico ataque de mariconeo, chillo desaforado en la vereda de una mugrienta calle madrileña; los transeúntes ebrios me miran con lástima y/o asco y/o desdén. Yazgo en el suelo luego de que el chimpancé de la discoteca me ha pegado so patada voladora; la sangre [...]
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Luego de ser vejado por los argelinos, huyo de Francia con viento fresco y una mochila llena de ropa cagada. Sufro espasmos cada vez que algún pelotudo con cara de musulmán -o chileno- me mira feo: mi único afán es refugiarme en un país donde hablen cristiano y la sociedad sea menos multirracial. En Madrid [...]
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Como mi polola tiene bajón de hambre, hago una escala en nuestro periplo para nutrirla. Al local de Domino’s me acompaña Seba, rucio con cara de pájaro que alguna vez intentó sin éxito embutirle la coronta en el esófago galantear a la dulce e impulsiva Enriqueta. Antes de nosotros aguardan dos abuelitos y un oficinista; [...]
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“¡Anda a buscarme una chela!” sugiere coquetamente Enriqueta apenas llegamos al cumpleaños de su amigo Vicentito. Enamorado, parto raudo para no importunar a mi sedienta polola. Aunque soy ciego como topo, por motivos estéticos evito el uso de gafas en reuniones sociales, pichangas y momentos de intimidad: por eso me cuesta encontrar la maldita mesa [...]
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Cuando tenía 17 años me enamoré de Fernanda, una niña turnia, chascona y con los dientes mirando al norte. Embobado, la cuarteaba de reojo en clases; mi máximo coqueteo fue viajar una tarde en micro hasta San Bernardo -donde ella moraba- con la excusa de pedirle unos apuntes: como no tenía nada más que decirle, [...]
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