Pobre.

He de confesar que nunca me fue bien con las mujeres, nunca me invitaron  a jugar a la botella, nunca me llevaron a la capacha en el «pillarse», nunca me pidieron la puntita de la corbata, nunca se aprendieron mi nombre.

Malvada Tracy merecía el golpe que le diste el otro dia en el salon!!!

Te entiendo Principe de chocolate

Comentarios

  1. jajajajajajaja… este weoncito sera un futuro frustrado sexual en el futuro… eso si corre con suerte y no termina metiendose a homosexual.

    y la tracy? a esta no le auguro mas que ser la madame de un reputado prostibulo de la ciudad.

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